01 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
Nadie, por mucha razón que crea tener, está legitimado para conculcar un derecho constitucional. El veto que están sufriendo la Televisión de Galicia y la Radio Galega por parte de los clubes de Tercera División es un ejemplo más de una situación que se viene produciendo desde hace años en esta comunidad.
Cuando los presidentes no están de acuerdo con la forma de proceder o con las informaciones vertidas por los medios -lejos de analizar la situación y preguntarse por qué reciben esas críticas o por qué ese trato que consideran incorrecto-, optan por el camino más cobarde: el veto. Una actitud dictatorial en la que se invoca la defensa de sus clubes, pero que con ese proceder acaban siendo los grandes perjudicados.