La selección española está haciendo un campeonato de menos a más. Sobre todo a nivel físico, con jugadores que al principio estaban fuera de forma. El equipo está construido de atrás hacia adelante, no concede goles y, sobre todo, está contagiado por el espíritu ganador que tiene Venancio. Un trabajador nato que es único planteando partidos.
Tiene un trabajo de ojeo impresionante y a eso hay que sumarle que es un gran constructor de equipos ganadores. Una parte muy importante de este éxito es ese espíritu ganador que ha transmitido a sus jugadores.
En lo que se refiere a la final de hoy, este es un partido que solo lo puede perder España. Sobre todo si no lo plantea con la intensidad y con la eficacia con la que ha hecho este Europeo de Hungría. Es superior tanto a nivel físico como técnico. A Portugal le ha faltado su estrella, Ricardinho, lesionado, y está en la final porque hay selecciones como Rusia o Italia en plena travesía por el desierto. Ambas están reconstruyéndose pensando en el futuro.