El partido solo dejó una buena noticia para el deportivismo, la soltura del joven Juan Domínguez
21 ene 2010 . Actualizado a las 10:31 h.Nada que objetar. El Sevilla fue muy superior al Dépor y volvió a pasar como un ciclón por Riazor, como había hecho las otras dos veces que, en tiempos cercanos, lo apeó del torneo. Llevaban muy justos de fuerzas los coruñeses al partido, y Lotina quiso aliviarlos reforzando la zaga. Pero con uno más defendieron peor que nunca. Una prueba: había tres centrales, pero los dos primeros tantos del Sevilla fueron sendos cabezazos dentro del área.
La primera noticia del partido fue la reedición de la zaga de cinco, aquella que popularizó Toshack en la Real, Arsenio implantó con éxito en el Dépor y a la que el vizcaíno recurrió cuando estuvo a un dedo de ser ex entrenador blanquiazul. Zé Castro ejerció de escoba solo unos pasos por detrás de Piscu y Lopo, con Laure y Filipe en las bandas.
Con esa disposición, el Dépor empezó intenso en defensa y nulo en ataque. Le costaba sacar la pelota, quizá porque no lo hacía Zé, el más dotado para esta labor. Filipe, muy adelantado cuando el Dépor atacaba, no olía el cuero, pues nadie se la sabía hacer llegar. A cambio, en defensa vivía una noche plácida. El Sevilla no sabía cómo atacar la quíntuple defensa y la pelota estuvo a punto de parar el partido para pedir una biodramina. Monopolizó el balón en los primeros 25 minutos, pero un par de remates flojos de Renato (min 9) y Navas (min 20) fue todo lo que inquietó.
El choque se tronzó en el minuto 26. Antes, Bodipo reclamó con razón una falta de un zaguero cuando marchaba hacia Palop. En la siguiente jugada, Navas frotó la lámpara y colgó un balón en el área: Manu tenía que pinchar el globo, pero retardó la salida y Negredo lo batió con una vaselina de cabeza.
El Dépor dio un paso adelante guiado por Juan Domínguez, muy suelto en el timón. Pero seguía sin tirar a puerta. No le dejaron a Bodipo cuando se iba de nuevo hacia Palop y reclamó un agarrón de Escudé que Iturralde no quiso ver. El Sevilla pudo sentenciar a la contra con un caracoleo de Capel que acabó con un remate de Negredo a un palmo del palo. Replicó el Dépor con un centro de Filipe que Juan Rodríguez (lo suyo es para tocar madera) cabeceó al palo.
Sin cambios arrancó la segunda mitad. Y a Navas volvió a venirle el duende, justo el que le faltó a Capel, que mandó el regalo del genial 7 sevillista a la torre de Marathon (min 51). El partido era de ida y vuelta, y en esta Iván Pérez golpeó con blandura un gran centro de Juan Rodríguez (min 48). El tiempo se iba y Lotina decidió reescribir el guión de la noche: fuera Tomás e Iván, dentro Valerón y el debutante Añón, que se colocaron detrás de Bodipo. No cambió el esquema pues Juan Rodríguez bajó al pivote. Tampoco varió el ritmo del partido, que sí rompió Jiménez al hacer reaparecer a Perotti. El argentino, que ya tumbó al Dépor en Liga la pasada temporada, la dejó mimosa desde la izquierda para la cabeza letal de Renato (min 67). Dos minutos después el golpe llegó por la derecha, con Negredo asistiendo para el gol de Navas. El Sevilla volvía a arrasar Riazor.