Los canteranos Piscu, Juan Domínguez, Iván Pérez y David Añón no evitaron que el sueño de la Copa languidezca
21 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Contra las bajas y el pesimismo está el amor al escudo. El Dépor más gallego de la temporada, con tres coruñeses en su alineación y uno más en el banquillo, dejó un buen sabor de boca en cuanto a juego, aunque la fuerte derrota convierta el duelo de Sevilla en un trámite. Piscu, Juan Domínguez e Iván Pérez formaron en un once que trataba de espantar las bajas con un nuevo dibujo de cinco defensas, al menos en cuanto a esta temporada y la pasada.
Pese al reciente mal recuerdo de Mallorca y a la pesadilla que precedió al sueño más feliz del pasado miércoles, el Dépor demostró mucho más que ganas y buenas intenciones en la primera parte. Con Juan Domínguez al mando de las operaciones y marcando el ritmo de su equipo, Piscu como sombra del bullicioso Capel e Iván Pérez más tiempo en el suelo que de pie, los coruñeses se aplicaron en desactivar a un Sevilla a rachas, que solo supo jugar al contragolpe.
Desde la temporada 1997-98, cuando coincidieron sobre el césped en un puñado de jornadas de Liga Fran y los fabrilistas Carlos García Becerra y David Fernández Miramontes, no se repetía una apuesta como la de Lotina por la cantera. Un momento que no se desvaneció ni siquiera con los primeros cambios, pues hasta el final del partido se mantuvieron los tres gallegos sobre el césped: otro coruñés, David Añón, entró por Iván Pérez, quizá el más desafortunado de todos. El compostelano, quien había debutado en Liga precisamente contra el Sevilla y se había despachado entonces una fuerte autocrítica hacia su actuación, fue el primer cambio de su entrenador.
Talento
Domínguez, por su parte, arrojó destellos de calidad impropios de un jugador que llevaba hasta ayer solo cuatro partidos con la primera plantilla. Completó, sin duda, su mejor partido con el dorsal 28. En la segunda parte, tras la aparición de Valerón y cuando se quedó como único mediocentro local, incluso se permitió alguna acción de calidad individual. El papel de Piscu, el otro canterano que gozó de la titularidad anoche, no se puede calificar de tan brillante como el del mediocentro, pues el Dépor encajó tres goles, pero el central, inédito en Liga, sabe que ayer pudo empezar a terminarse su temporada. Si no completó los noventa minutos fue porque Lotina recuperó la defensa de cuatro en los instantes finales, cuando el 0-3 pesaba como una losa en los locales.
A David Añón, que estrenó el 29, apenas se le vio, pues su aparición coincidió con el vendaval del Sevilla que inclinó definitivamente el marcador y puso la eliminatoria franca para los visitantes. Jugó los minutos que nadie hubiera querido, pese a que a buen seguro que los recordará toda la vida: la noche que cumplió su sueño de defender el escudo del primer equipo. La derrota más triste del Dépor más gallego.