Abu Dabi corona al Barça de Pedrito

DEPORTES

2009, el año en el que el Barça lo ganó todo. Fue en una final de Mundial de clubes sin brillo, con mucho sufrimiento, y en el que Pedro Rodríguez se coronó como uno de los grandes. El canterano, antaño Pedrito y desde ayer PR17 (su nueva denominación de crac) salvó a los azulgranas de una situación límite. Mandó el partido a la prórroga con un gol de genio en el 88 y Messi puso la puntilla en el 110. El Barcelona ganó al Estudiantes de La Plata (2-1).

Hubo dos partidos: sin Pedro y con él. Antes de su entrada en el descanso, era un duelo malo de los de Guardiola. Sin balón, carentes de profundidad y de ideas, con Messi, Henry, Xavi e Ibrahimovic desaparecidos y víctima de un colegiado que pudo ser decisivo con jugadas claves que perjudicaron al Barça.

Verón había avisado: «el que quiera ver espectáculo que vaya al teatro». Con esta premisa, el Estudiantes planteó un partido defensivo. Introdujo a un tercer central como el Colorado Re, y pobló el centro del campo buscando dejar sin espacios a Xavi, huérfano de Iniesta.

El conjunto de Guardiola cayó en esa tela de araña y firmó unos primeros 45 minutos sin ocasiones claras de gol. Ibrahimovic apenas apareció y Messi no lo hizo ni bien ni mal. Simplemente no estuvo.

El árbitro, un enemigo

El mexicano Armando Archundia fue el gran protagonista de la primera mitad. Obvió un claro penalti a Xavi del portero Albil en una de las escasas aproximaciones azulgranas al arco rival y no vio el ajustado fuera de juego de Boselli en el gol de Estudiantes (minuto 42).

La primera acción fue clara y la presenció en butaca de honor a dos metros de la jugada. En la segunda el error es más justificable ya que el delantero argentino apenas estaba unos centímetros más adelantado que Piqué y Puyol, a quienes ganó en el salto para picar el balón de cabeza y batir a Valdés.

El 0-1 no era justo, pero el Barça se ganó a pulso este castigo por el mal partido que estaba realizando hasta ese preciso instante.

Menos a mal que a Guardiola le restaba la bala de Pedrito en el banquillo. Su entrada cambió el partido. Entró por las dos bandas y protagonizó todas las jugadas claras de gol hasta que obtuvo el ansiado premio.

El Barça de Pedrito era otro. Dinámico, con luz propia y veloz en el juego por bandas. Ibrahimovic se mereció el empate en el 48 en un gran regate hacia fuera que quebró a Desabate y cuyo tiro cruzado se marchó a escasos centímetros del arco de Albil.

Súper Pedro

Fue la antesala del recital de un pequeño jugador canario. En el 61 no llegó a rematar un gran pase de Henry, un minuto más tarde volvieron a faltarle milímetros para alcanzar otro balón en el segundo palo y en el 70 firmó la jugada del partido tras deshacerse de dos contrarios con quiebros mágicos. La entrada de Jefren también ayudó. Abrió aún más el campo y demostró que La Masía tiene licencia para triunfar.

Las opciones se agotaban, el drama comenzaba a vivirse en el banco culé, pero salvador Pedrito acudió al rescato. Rondaba el minuto 88 y fabricó el gol de su vida: vaselina con la cabeza a escasa distancia del meta Albil. Éxtasis y renacimiento.

Messi se apuntó a la prórroga. Se acordó que había gran cita y apareció para salir en la foto. Generó todo el peligro en el tiempo extra y como premio tuvo el gol. Alves sacó un gran centro y el astro argentino remató a bocajarro con el pecho.

El Barça de Pedrito (con ayuda de Messi) se proclamó campeón de todo. Se regaló un sextuplete en un mágico 2009.