El Emery que defendió al Dépor

Rubén Ventureira

DEPORTES

Juan, padre del actual técnico del Valencia, rememora las tres temporadas que jugó en el equipo blanquiazul

18 dic 2009 . Actualizado a las 10:06 h.

El domingo se sentará en el banquillo de Riazor el hijo del portero del Deportivo en la temporada 61-62, que se culminó con el ascenso a Primera, el cuarto de la historia del club. «Tengo unos recuerdos excepcionales de La Coruña», dice Juan Emery, vía teléfono, desde Hondarribia (Guipúzcoa).

El padre del actual técnico del Valencia vistió la blanquiazul en 61 partidos oficiales (54 de Liga y 7 de Copa), entre las temporadas 59-60 y 61-62, las tres en Segunda y bajo la presidencia de Jesús Cebrián. De A Coruña recuerda la lluvia: «Era constante. Entrenábamos mañana y tarde, así que tocaban dos mojaduras al día». También a sus amigos «Ciriaco Valera, el sastre, y Guillén, el hijo del médico». Y, por supuesto, tiene grabados los recuerdos deportivos.

En la primera temporada (29 partidos de Liga y 4 de Copa) fue titular indiscutible: «Amancio y Veloso empezaban a despuntar», apunta. En la segunda, Rafa ya disputó más partidos (19) que Emery (13), que recuerda un encuentro de esa campaña: «Fue contra Osasuna en Riazor. Creo que empatamos 1-1 [fue un 2-1]. Ellos tenían a un tal Sabino, que medía casi dos metros. Le centraban la pelota y yo se la sacaba de la cabeza con la punta de los dedos. La afición me quiso sacar a hombros. Yo dije que no, que eso era para los toreros».

Bajo, que no vago

Era Emery un portero moderno: «Me gustaba jugar fuera del área, no enclaustrarme bajo los palos». Piensa que su altura le impidió llegar a más: «Una vez vino Samitier, del Real Madrid, a Riazor. Quería seguir a Amancio, sobre todo, a Veloso y a mí. Recuerdo que leí después unas declaraciones en un periódico local: 'Emery tiene grandes cualidades, pero es un poco vago'. Luego se aclaró que aquello había sido una errata. ¡Samitier había dicho bajo, no vago! Yo medía 1,75 y ellos en aquella época tenían porteros de 1,90».

Barrio, técnico en las dos primeras campañas de Emery en A Coruña, fue sustituido en la 61-62 por Ochoa: «Él era vizcaíno y yo guipuzcoano. El fútbol ya se estaba mecanizando entonces, y recuerdo que me preguntó cómo veía yo a Veloso y Amancio. Le dije: 'A estos hay que dejarlos a su aire'. Me hizo caso y, con sus genialidades, ascendimos. Hacíamos mucho una jugada: yo sacaba en largo, peinaba uno de ellos y remataba el otro. No eran muy altos, pero se adelantaban a los centrales». El fútbol ha cambiado poco en algunos sentidos, pues esa jugada sigue siendo un recurso del Dépor de Lotina. El jugador que más le impresionó en A Coruña fue Amancio: «Era como Messi, tenía un recorrido letal en los últimos 15-20 metros, metía goles hasta en semifallo. Fue una gran figura, pero hoy lo habría sido más», cree.

Emery (15 partidos) y Pampols (19) se turnaron en la portería esa temporada, que acabó en ascenso. Fue su última campaña en A Coruña: «Ficharon a Padrón, del Celta, y a Betancort, que había estado en el Madrid. Iba a ser tercer portero y yo quería jugar. Así que me fui al Sporting. Me dio pena». Cuando Juan se retiró del fútbol se hizo comercial de una empresa de transportes de Irún. Hoy, a los 76 años, disfruta de la jubilación.