Banfield se lleva el Apertura argentino, primer título en más de un siglo del tercer club más antiguo del país
15 dic 2009 . Actualizado a las 02:48 h.Luchetti, Barraza, Méndez, Víctor López, Bustamante, Bustos, Erviti, Quinteros, James Rodríguez, Sebastián Fernández y Santiago Silva. En Banfield y en toda la región de Lomas de Zamora ya tienen una alineación que repetir de carrerilla durante décadas. Un grupo que ha llevado al equipo de esta pequeña ciudad (220.000 habitantes) de la gran provincia de Buenos Aires a sumar su primer título en 113 años de historia. El tercer club más antiguo de Argentina alcanzó la gloria el domingo de la forma más inesperada: perdiendo 2-0 en casa de Boca Juniors. La alegría llegó desde Rosario, donde Newells fue incapaz de ganar en su cancha a San Lorenzo, un equipo que no se jugaba nada y acabó endosándole dos goles a los leprosos. La noticia desató un pequeño festejo en La Bombonera y uno de mayores dimensiones en el Florencio Sola, el estadio de Banfield, donde los propios hinchas del taladro (como se conoce al club, fundado por ingleses, al igual que la ciudad) impidieron la merecida vuelta triunfal de los campeones. Nadie, ni siquiera el jefe de seguridad, al que llegaron a robar la billetera, pudo evitar la invasión de campo que desaconsejó que los jugadores pasaran mucho tiempo sobre el césped. El suficiente, sin embargo, para que se le saltaran las lágrimas al Perro Falcioni. El técnico con fama de duro celebró el «triunfo del equipo» frente a las individualidades de los supuestos grandes que, con Boca y River al frente, firmaron un torneo para olvidar. No es la primera vez en la que Falcioni, portero de diversos equipos en su etapa de jugador, da alegrías en Banfield, un club más acostumbrado casi a la Segunda División que a la máxima categoría, donde ha militado en 46 temporadas. Hace seis años, el técnico ya llevó al taladro a los cuartos de final de la Copa Libertadores, el mejor resultado del conjunto en competiciones internacionales. Erviti y Silva, las estrellas Esta temporada, el míster volvió para suplir al legendario Burruchaga y forjó una plantilla rocosa (la menos goleada), de juego feo pero muy efectivo. El zurdo Erviti y el ariete uruguayo Silva (14 tantos) se convirtieron en estrellas. La clasificación llegó apretada hasta la última fecha y el colchón de dos puntos no parecía suficiente para un Banfield que visitaba la Bombonera. Allí, los jugadores de Boca Juniors pretendían evitar que un equipo ajeno diera la vuelta de campeones en su cancha -en River ya llaman al estadio el vueltódromo Alberto J. Armando, por la cantidad de equipos que se llevaron un título de ese estadio-. Para mayor dificultad, Palermo decidió acabar el domingo con sus casi 750 minutos sin marcar en Liga e hizo un doblete. Sin embargo, los dos tantos de San Lorenzo en cancha de Newells obraron el milagro: 113 años después, el taladro por fin funciona.