Tapar al cuatro, tarea compartida

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En el último partido de la pasada Liga, Riazor se levantó para aplaudir a un jugador cuando fue sustituido. Ocurre muy a menudo, pero con los futbolistas locales. Y muy de cuando en cuando con los del equipo rival, como era el caso, pues el que recibió la ovación unánime fue el barcelonista Xavi, que correspondió levantando las manos a modo de agradecimiento.

Más que por haber hecho un buen partido aquella tarde, Riazor premió su trayectoria. Xavi es el eje de la España campeona de la Eurocopa y del Barça tricampeón. Algunos técnicos entienden que al equipo culé le cuesta carburar si se le frena. Hugo Sánchez lo tiene tan claro que esta temporada encargó al central Chico un marcaje individual. «Me perseguía hasta los córneres», dijo el mediocampista catalán al acabar el partido, momento en el que por cierto, ya íntimos, intercambiaron sus camisetas. Un marcaje al hombre es un anacronismo en el fútbol de hoy, pero aquel día al Almería le funcionó: cayó por la mínima (1-0) pero el equipo local no se sintió a gusto.

El puesto de 4 del Barça, ideado por Cruyff, fue en su día ocupado por Guardiola. En un Barça-Dépor en el Camp Nou, Irureta ordenó a Djalminha que persiguiese a Pep. El equipo coruñés fue vapuleado. Esta noche no habrá marcaje individual sobre Xavi, aunque Antonio Tomás, Juan Rodríguez y Sergio estarán muy pendientes de ahogar su juego y el de Iniesta.

A Lotina le preguntaron ayer si el de Terrassa era la llave del juego culé: «La llave del Barcelona no está en un jugador. Su grandeza es todo el talento que tiene. Tiene tantos jugadores de nivel que no puedes decir que uno es la llave», indicó el técnico vizcaíno.