España acaricia el título con el triunfo del mallorquín ante Berdych y una remontada del alicantino ante Stepanek
05 dic 2009 . Actualizado a las 03:28 h.España acaricia su cuarto título de la Copa Davis después de una tarde de alta tensión en Barcelona. Primero Rafa Nadal ganó a Tomas Berdych y después David Ferrer remontó dos sets en contra para emocionar con una remontada épica frente a Radek Stepanek. La jornada de hoy en el Palau Sant Jordi ( La Primera de TVE, 16.00 ) incluye el partido de dobles, que puede sellar el triunfo en la final ante la República Checa.
Ferrer afrontaba el partido contra el número uno checo con cierto respaldo por el anterior triunfo de Nadal. Pero Stepanek ofreció de inicio toda una lección de tenis, versátil, agresivo, libre, en una época en la que los jugadores parecen a veces clones, emboscados en su repertorio de fondo de la pista. El checo empezó a su gusto, con una subida a la red por aquí, una dejada por allá, un golpe ganador de repente... Enfrente, Ferrer peleaba a la espera de que el viento soplara a su favor.
El alicantino se vio desarbolado por la variedad de recursos del checo en los dos primeros sets. Careció de respuesta ante un rival al que, encima, le salía todo y disfruta en situaciones tensas como una eliminatoria de la Copa Davis. Pero nunca se rindió.
El desgaste mermó a Stepanek, que se dejó hasta 28 errores no forzados en el tercer set, que se llevó Ferrer. Y así se fue haciendo con el partido el alicantino, cada vez más agresivo. Ganó la cuarta manga y levantó a la grada con golpes en carrera imposibles hasta imponerse por 1-6, 2-6, 6-4, 6-4 y 8-6 después de más de cuatro horas.
Antes Nadal resistió, ganó y por fin sonrió tras meses difíciles. Durante una hora se vio envuelto en las dudas de los últimos tiempos, pese a jugar en tierra, en casa y contra un rival que no figura todavía entre los elegidos, pero ni así tiró la toalla hasta ganar por 7-5, 6-0 y 6-2. Recurrió de salida de su manual de tierra, aunque su juego ni cogía profundidad. Era ideal para que Berdych, al que no le falta talento, agradeciese el detalle. Al mallorquín, que nunca le perdió la cara al partido pese a no salirle nada en el primer set, le sostuvo el servicio. Paradojas del tenis. Incómodo durante un buen rato, fue inteligente para explotar la colocación, más que la potencia, de su saque. Justo el golpe que le martirizó durante los últimos meses.
Con 5-4 en contra y 0-30, a dos puntos de perder el set, una dejada y dos primeros servicios, esta vez sí, sacaron al mallorquíin del apuro. Como si verse ganar otra vez le soltase, Nadal gobernó el resto del partido con su autoridad de antaño. Se vio su repertorio de virtudes, tanto tiempo soladapas: su juego agresivo desde el fondo, su capacidad para pasar al contrario casi desde cualquier punto de la pista, su inteligencia y carácter.
Así se cobró trece juegos seguidos, frente a un rival que ya no encontrataba tantas facilidades para jugar dentro de la pista y atacar. La diferencia entre un grande y un buen jugador.