Un imparable Juan Martín del Potro volvió a ganar ayer al número 1, el suizo Roger Federer, y clasificarse para las semifinales de la Copa Masters junto al helvético, ganador del Grupo A, en una liguilla en la que se quedó a las puertas el británico Andy Murray, verdugo de un Fernando Verdasco que piensa ya en la Copa Davis.
En dos horas y seis minutos, el ganador del Abierto de Estados Unidos -donde también se impuso a Roger Federer- se metió casi por los pelos en la penúltima ronda de la competición. Lo logró a base de imprimir buen tenis en tres frenéticos sets (6-2, 6-7 (5) y 6-3) y de sufrir hasta el último punto.
Fue un encuentro muy reñido en el que el sistema de puntuación de la ATP hizo que no se supiera prácticamente hasta el final cómo quedaba resuelto este grupo. El helvético logró meterse matemáticamente en las semifinales tras haberse apuntado un único juego en el tercer parcial. A partir de ahí, la diferencia de juegos iba a ser crucial para determinar quién sería el otro semifinalista en este grupo: el argentino o Andy Murray. Para ello, según los cálculos de la organización, Del Potro se clasificaba, dejando fuera al cuarto del mundo, si Federer no lograba sumar más de tres juegos en el tercer set. Y así fue.
El argentino se permitió contrariar al número uno, al que rompió en dos ocasiones en una manga inicial que duró 38 minutos y que sacó el rostro más guerrero del sudamericano.
Tenis agresivo
El ganador del Abierto de Estados Unidos 2009 desplegó un tenis muy agresivo y firmó ocho winners pese a incurrir, en este parcial, en 12 errores no forzados. Las cosas iban rodadas en el arranque de este cara a cara con el numero 1.
No todo fue coser y cantar. Federer se puso las pilas en el segundo set, el más largo (51 minutos), que tuvo que ser decidido en un tie-break (a 5). El gigantesco argentino resucitó en el tercero, en el que, por cierto, Murray estuvo muy cerca de ser el clasificado. Tan solo hubiera necesitado que Federer ganara un cuarto juego.
Pero el vencedor de Roland Garros y de Wimbledon dispuso de tres bolas de rotura con las que poder haber hecho ese cuarto juego por el que suspiraba el británico para terminar siendo él el que sufrió el break de su rival, que se llevó el set y el partido y corroboró, de paso, la muerte instantánea del hombre de Dunblane.
Verdasco hizo sufrir a Murray
Lo cierto es que la jornada fue complicada para Murray, como él mismo ya había anticipado, contra un Fernando Verdasco que ya llevaba mostrando consistencia a lo largo de toda la temporada. El escocés, cuarta raqueta de la ATP, se pudo haber ahorrado mucho sufrimiento. Si hubiera vencido al madrileño en dos sets consecutivos, hubiera obtenido su billete a semifinales de forma inmediata.
No lo logró. Verdasco jugó «como si no tuviera nada que perder», en palabras de un Murray que solo aprovechó una de 13 ocasiones de break que tuvo en bandeja. Aunque la frase del escocés no fuera del todo cierta, ya que el número 7 se jugaba nada menos que la posibilidad de dejarse las puertas abiertas a la penúltima fase.
Murray, que derrotó a Verdasco por 6-4, 6-7 (4) y 7-6 (3), solo tuvo palabras de elogio para su rival de grupo. No se cansó de repetir que el español había sacado «genial» y de subrayar que el tenista de la «Armada» había salido «como si no tuviera nada que perder».
«No sé si me ha sorprendido o no, pero me ha resultado duro jugar con él», concluyó.
En cuanto a las opciones de break malgastadas -logró convertir una de 13-, apuntó que «obviamente», le hubiera gustado «haber aprovechado algunas de las ocasiones y quizás he podido hacerlo algo mejor con mi revés».
Por su parte, el «sueño de la infancia» que cumplió Verdasco al participar en esta competición de «Maestros» llegó hoy a su final al caer ante Murray pero lo hizo extrayendo las lecciones positivas.
Tras la eliminación de Rafael Nadal en su grupo, ya no quedan españoles en el cuarteto y éstos regresan a Barcelona para prepararse con el equipo nacional de cara a la Copa Davis, que España disputará con Argentina a principios de diciembre.
Verdasco se va con buen sabor de boca; se ha visto con capacidad para ganar a los mejores del mundo y, desde luego, hoy le complico muchísimo la existencia al número 4 del cuadro.
Él se queda con eso y ahora se centra en su participación en la Davis.
Y de su experiencia en el que ha sido el primer Masters de su carrera, algo que le hacía mucha ilusión, comentó que le había parecido «como jugar un Grand Slam a partir de cuartos de final.
Juegas contra los 8 mejores. La única diferencia es que aunque pierdas, sigues teniendo oportunidades y son partidos muy duros».
«La experiencia ha sido buena, da pena cuando te quedas cerca de ganar los partidos -reconocía, también- pero tengo que sacar lo positivo y ver que he jugado bien y seguir con confianza y seguir al mismo nivel en tierra en Copa Davis. A ver qué tal todo».