Nadal, tan vulnerable como temible

DEPORTES

22 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Los datos dicen que Rafa Nadal llega al torneo de maestros como un jugador más vulnerable de lo habitual, pero sus sensaciones le sitúan «cerca de la mejor forma». Así que el mallorquín, que incluso puede salir de Londres con el número uno mundial de nuevo en el bolsillo, parte sin el cartel de máximo favorito, como podía salir a cada torneo que jugaba a principios de año.

En un torneo singular, en el que solo están los mejores, Nadal se enfrenta, precisamente, a su gran lastre de los últimos meses. Desde que superó a Djokovic en el torneo de Madrid, no le gana a ninguno de los ocho primeros de la clasificación mundial. «Estoy jugando bien y, aunque no he ganado torneos en esta segunda parte de la temporada, como ya ocurrió en el 2006, creo que estoy cerca de mi mejor forma», comenta.

Esos problemas contra los mejores alimentaron un círculo vicioso. Los resultados generaron desconfianza, y las dudas propician más problemas. Su mejor triunfo de los últimos meses llegó en los cuartos de final del torneo de París-Bercy frente a Tsonga, décimo jugador mundial. «Lo que ha pasado me ha quitado un pelín de confianza, de autoconvencimiento», reconoce. Llega Nadal, además, a territorio hostil. En toda su carrera, solo ganó un título en pista dura bajo techo, cuando remontó dos sets en contra frente al croata Ivan Ljubicic para apuntarse el triunfo en el Masters Series de Madrid del 2005.

«Todos son especialistas en esta superficie. No pasa lo que sucedió algún año, que había tenistas más propensos a la tierra batida como Gastón Gaudio, Guillermo Coria o Tommy Robredo. En partidos contra especialistas como Soderling la victoria depende de muy pocos golpes y uno tiene que estar muy concentrado con su servicio y esperar después a ver qué pasa», indica.

El morbo de Soderling

Contra Soderling debutará Nadal mañana. Contra el tipo que desencadenó la crisis del español, cuando perdió en octavos de Roland Garros y abrió una etapa de más de dos meses sin competir. El duelo respira morbo por todas sus aristas. Además de la revancha, enfrenta a dos enemigos íntimos, dos jugadores que ni se hablan apenas desde que los enfrentó un partido interminable en Wimbledon en el 2007, interrumpido por la lluvia y cuyo desenlace se demoró cinco días. Entonces el sueco se mofó de las manías de Nadal, que lo considera el «último» compañero con el que formaría pareja de dobles.

Soderling y Nadal no se volvieron a ver las caras, pero el sueco abrió en Roland Garros su mejor época como profesional hasta hacerse con una plaza en el torneo de maestros.

Nadal espera ahora un partido en teoría más complicado que el de mayo en París, cuando salió derrotado. «Está jugando en una superficie que le va mejor, será mucho más difícil que en Roland Garros», considera.

Entrenamiento con Federer

Nadal y Federer compartieron ayer un peloteo en una pista montada en el hall del 02 Arena. «Estoy aquí para ganar el torneo y mantenerme en el primer puesto. Eso es obvio», avanzó el suizo, mientras el español resta importancia a la pelea por el liderato del ránking mundial. De todos modos, tiene opciones.

Al menos tres combinaciones de resultados convertirían a Nadal en el número uno después del torneo de maestros, el momento de más prestigio de la temporada. Si Nadal logra el torneo invicto, se hará con el liderato mundial si Federer no gana sus tres partidos de la liguilla inicial o no alcanza la final.

El español también mandará en la clasificación mundial si vence en dos partidos de la liguilla inicial, se hace con el título y Federer no gana más de un encuentro de la fase de grupos o no alcanza la final.

También un pleno en la fase de grupos y una derrota en la final dan opciones a Nadal de hacerse con el número uno mundial. Aunque, en ese caso, necesitaría que Federer perdiese los tres primeros encuentros.

El torneo de maestros es, junto al US Open y los Masters 1.000 de Miami, Cincinnati y París-Bercy, uno de los pocos campeonatos que le faltan por conseguir a Nadal.