Ubicado a final de temporada, con los jugadores ya al límite, el torneo de maestros gana al trasladarse a Londres, por tradición y porque tendrá más repercusión que en otras sedes por las que pasó. Este año, además, puede resolver algunas dudas. Dada la dificultad que encuentra Federer para mantener la tensión a lo largo de una temporada muy cargada, su éxito depende en gran medida de sí mismo. Djokovic llega en una buena línea, pero falta por ver que la prolongue mucho tiempo. Parecía un tenista llamado a competir a la altura del suizo y de Nadal, pero en los grandes momentos le ha faltado algo. El reto del mallorquín vuelve a ser ajustar su tenis a la pista rápida. Si sale a sufrir, lo pasará mal contra los mejores; si es capaz de jugar más agresivo, tendrá opciones. Murray juega en casa y está por ver si su tenis le alcanza para meterse en la pelea por el número uno. Verdasco necesita que nada se le tuerza para tener alguna opción.