El órgano que controla a los auditores en España ha inhabilitado a uno de sus asociados por haber cometido irregularidades en el informe de las cuentas auditadas al Deportivo en la temporada 2005-2006. Una sanción que, de momento, deja bajo sospecha aquellas cuentas presentadas por Lendoiro y su consejo. Una noticia que resulta, cuando menos, preocupante, pero sobre la que, una vez más, el club guarda silencio.

La misma respuesta que dio Lendoiro hace solo dos semanas tras ser interrogado durante más de una hora y media como imputado en el caso de la firma falsificada. Bueno, la misma no. Aquel día trató de ofrecer su cara más humorística, como el niño que tras una trastada y ante el temor a ser descubierto regala sonrisas por doquier.

Silencios significativos los de Lendoiro. Como el que mostró cuando se desveló que uno de sus hijos utilizaba la infraestructura del Deportivo para hacer la competencia al Playa Club, empresa que el año pasado dio pérdidas, mientras la de su hijo dio beneficios.

También un silencio fue la respuesta que dio a los accionistas durante las últimas juntas cuando le preguntaban sobre cuestiones delicadas.

Y quizá el silencio sea la respuesta que se reserva Lendoiro para responder a Javier Chaver, o cualquier otro consejero, si un día le preguntan por la posibilidad de que todos los directivos puedan tener responsabilidad penal en caso de que en algún momento se hubiera incurrido en falsedad contable.

Demasiados silencios.