Llegar a la prórroga ya fue un milagro

José M. Fernández

DEPORTES

Al Obradoiro se le resiste el primer triunfo. Nadie lo esperaba en el debut, frente al Barcelona, y entraba dentro de la normalidad caer en el terreno del Valladolid. Ayer, durante unos instantes, sobre el pabellón del Sar planeó la posibilidad del milagro, porque así habría que calificar un triunfo cuando se acumula una valoración total de 76 frente a 112 de tu rival. El conjunto gallego forzó la prórroga e incluso tuvo en sus manos el triunfo, pero Sánchez erró uno de los dos tiros libres de que dispuso a falta de un par de segundos.

¿Dulce derrota o amargo despertar? La posibilidad real de una victoria no puede ocultar que el Obradoiro sigue aún lejos de ser un equipo competitivo o de conseguir saber cuál es el papel de cada jugador en una plantilla que, cierto es, todavía necesita paciencia para cocinarse. Otro asunto es que tenga el tiempo suficiente. Aunque a impulsos, tan encomiable su esfuerzo en el último cuarto como blanda su defensa en los primeros veinte minutos.

La importancia de Jackson

La aportación del pívot norteamericano es vital en un equipo tan escaso de centímetros y de jugadores con intención en cada una de sus acciones, pero su físico parece que necesita más descanso del que por ahora tiene. En el tramo final, o no llegó tan fresco como se necesitaba o el Obradoiro solo tenía ojos para un Terry que, pese a su indudable calidad, no siempre toma las mejores decisiones. ¿Está el veterano Higgins para ofrecer esos minutos extra de descanso a Jackson?

El papel de Djedovic

Es humano, en tiempos de zozobra lo más fácil es recurrir a lo seguro (garra y veteranía), aunque tampoco garantice que la opción sea más productiva que aventurarse con lo desconocido. Más minutos y paciencia para Vasileiadis y Bulfoni que para el joven Djedovic, por cuyo crecimiento pasaba buena parte del salto cualitativo de un equipo modesto en presupuesto. El bosnio está desconocido. Ni por asomo es el descarado y talentoso jugador que arrasó la campaña pasada en la LEB Plata ni el que maravilló con Bosnia en el preeuropeo.

Los bases

Bajo sospecha después de dos jornadas, Stanic ofreció ayer algunas respuestas. Firmó 13 puntos y ya es el segundo mejor pasador de la ACB (6 asistencias de media). Aguilar cumplió en su papel de darle un respiro a Stanic, no perdió balones, mantuvo el tipo y puso cierto orden en la reacción del Obradoiro.