Roberto Trashorras exculpó de toda responsabilidad a David Catalá en la refriega del pasado sábado en el túnel de vestuarios de Balaídos. El centrocampista se inculpó. Dejó claro que él estuvo allí de principio a fin, que fue «algo entre Notario y yo» y que en caso de sancionar a alguien el comité, debería ser a él. Pero también repitió que lo estaban esperando y que lo único que hizo fue defenderse en un tumulto que en infinidad de oportunidades calificó de «rifirrafe».
La confesión inculpatoria llegó un poco tarde. El mismo día que el Comité de Competición sancionaba con cuatro partidos, más uno por acumulación de amonestaciones, al central David Catalá, señalado erróneamente por el árbitro asturiano Piñeiro Crespo en el acta del partido.
El nombre de Trashorras apareció vinculado a la trifulca desde el primer momento, pero el club impuso la ley del silencio y el jugador lucense no ofreció su versión de los hechos hasta tres días después de los acontecimientos. Y lo hizo con una comparecencia a petición propia: «Yo estaba en el sitio en donde sucedió todo, fue una cosa entre Notario y yo. Me estaban esperando. Fue un rifirrafe, se montó un follón allí dentro pero Catalá no estaba, fue una cosa mía y de Notario. Yo estuve desde el principio hasta el final en el jaleo y Catalá tan solo apartó a un par de jugadores. Me parece injusto que ahora se le acuse».
Explicó Trashorras que ganó el túnel de vestuarios en compañía de Cabrero, el meta suplente del Albacete, con quien estaba departiendo. El portero, inundado por la amnesia generalizada tras el incidente, comentó ayer en el Belmonte que él no presenció el tumulto y que no se enteró de nada. «No estaba presente cuando pasó todo, creo que es algo que hay que dejar ahí porque ya se ha hablado bastante de este tema y forma parte del pasado», sentenció.
La versión de Trashorras coincide con la visionada a través de las cámaras de seguridad, cuyo documento gráfico no ha podido ser utilizado al ser titularidad de la Policía Nacional y necesitarse un requerimiento judicial para poder ser entregado a un comité deportivo.
Nada de puñetazos
En los tres últimos días en Vigo muchas han sido las versiones que han ido apareciendo. Una de ellas hablaba de los puñetazos que Notario y Trashorras pudieron haberse intercambiado. Algo que el centrocampista celeste niega por completo: «Eso es incierto totalmente, a mí me esperan y yo lo que hago es defenderme, pero si él dice que le pegué ... cada uno puede decir lo que quiera».
Desde el momento que trascendió el incidente se especuló con que Trashorras y Notario podían tener cuentas pendientes del curso pasado. Al menos públicamente el futbolista del Celta lo negó: «Yo no soy una persona rencorosa, no tengo cuentas pendientes con nadie. Para mí lo que queda en el campo, queda en el campo. Del año pasado no había nada por mi parte».
Le sorprendió la reacción del portero catalán teniendo en cuenta su dilatada trayectoria y su experiencia en el mundo profesional: «Me sorprendió por la situación, porque no es entendible que una persona con su edad y su carrera forme ese tumulto, a mí no me cabe en la cabeza, pero son cosas que pasan en el vestuario».
Alegaciones y riesgos
Trashorras Gayoso aclaró que su declaración nada tenía que ver con una estrategia para presentar alegaciones, aunque el club las utilizará hoy ante Apelación. Considera que lo hecho es lo más coherente y honesto que podía hacer por un compañero -«pero yo lo hago porque creo que es justo y necesario hacerlo porque hay un compañero que se puede ver afectado y a mí no me gusta»-, y asume que el peso de la ley deportiva podría caer sobre su persona «igual esto va en perjuicio mío, pero ahora no pienso en una sanción, sino en ayudar a un compañero».
¿En esta situación a quién prefieres que sancionen? Trashorras no tiene dudas: «A mí, la verdad tiene que ir por delante».