El defensa del Villarreal Gonzalo Rodríguez fue expulsado en el minuto 34 por doble amonestación
24 sep 2009 . Actualizado a las 12:26 h.Su juego está a años luz del Barça, al menos por ahora, pero este Madrid en construcción tampoco necesita brillar para ganar con solvencia y disfrutar de sus estrellas, sobre todo de un Ronaldo imponente que ya suma cinco goles y marca diferencias. Por vez primera en la historia, los recientes fichajes de catalanes y madrileños golean en las cuatro primeras jornadas. Y Kaká se estrenó, aunque fuera de penalti. Se esperaba que en Villarreal afrontara su partido más difícil hasta ahora pero se impuso con comodidad, sin necesidad de pisar el acelerador y con rotaciones.
Como el domingo ante el Xerez, Ronaldo marcó diferencias desde el inicio. Si en Chamartín tiró una diagonal antes de lanzar seco y raso, en El Madrigal agarró un balón en el centro del campo, se hizo un autopase por la banda izquierda, realizó un par de recortes y sorprendió a Diego López con uno de sus latigazos. Un gran gol -potencia, desborde y remate-, que puso en evidencia la endeblez de la zaga local, que se quedó mirando. Solo les faltó aplaudir al astro portugués.
Pellegrini tuvo que improvisar una zaga de emergencia. Garay sufrió un problema muscular en el calentamiento y se sumó a las ausencias ya conocidas de Metzelder, Arbeloa y Pepe. Lass ejerció de lateral derecho y Ramos volvió a ser central. Ambos cumplieron. Ciertamente, tampoco fueron muy presionados por un Villarreal venido a menos.
Rotaciones
Descansaron Benzemá y Raúl -Kaká es el único de los habituales que todavía no ha rotado- y el chileno reforzó el centro del campo con Guti y Granero. Acertada decisión, porque conoce mejor que nadie que el Villarreal acostumbra a superar a sus rivales en esa zona. Al menos eso ocurría cuando Senna estaba en plenitud, Pires se merecía la titularidad y Cazorla no había sufrido su lesión. Con Eguren y Bruno, no es lo mismo.
También igual que en choques precedentes, al Madrid le faltó toque y presencia para gobernar el partido desde la ventaja, sobre todo a raíz de la justa expulsión de Gonzalo cumplida la media hora. Se arropó el Madrid más atrás, funcionó bien como bloque y estuvo atento, pero atacó más bien poco. Solo Higuaín dispuso de una buena ocasión en el primer tiempo, pero se llenó de balón. Y el mayor dominio de los levantinos solo se tradujo en un par de sustos para Casillas. Ambos en acciones de estrategia. Para no perder la costumbre.
Jugaron con fuego los blancos en el arranque de la segunda mitad. El Villarreal merodeó el área, pero no llegó a poner en serios apuros a Iker. Y encima brindó el partido al rival cuando Ángel cortó un centro con las manos muy despegadas y provocó un penalti que permitió a Kaká lanzar y anotar como quien sale a pasear. Con todo resuelto, era momento de contentar a Van der Vaart y al reaparecido Diarrá.