El ciclista vasco, cuyo contraanálisis confirmó el positivo inicial, defiende su inocencia y dice que, pase lo que pase, volverá a correr
10 sep 2009 . Actualizado a las 03:16 h.Mikel Astarloza (San Sebastián, 1979) pasó del cielo al infierno. De ganar una etapa en el Tour a dar positivo por epo, resultado confirmado por el contraanálisis. Pero el ciclista del Euskaltel no se rinde. -¿Cómo se encuentra en estos momentos a nivel anímico? -Ha sido el peor golpe que me he llevado en mi vida, el golpe más duro que he recibido. Por eso di la rueda de prensa. Fue como una liberación. Pude decir lo que yo quería. Desde entonces empecé a remontar, a asumir la situación. No me quería esconder. Sigo diciendo lo mismo que dije y lo seguiré diciendo hasta el final. Voy a defender mi inocencia. -¿Es consciente de que mucha gente puede no creerlo? -Sé que mi posición va en contra del resultado del laboratorio. Con la apertura del recurso tengo razones para ser optimista. Si yo hubiese tomado algo, tendría el valor de reconocerlo. Lo que no reconozco es lo que no he hecho. -Si colabora con las autoridades deportivas, su sanción podría quedarse en un año. -Sé que tengo un riesgo de sanción y que si reconociese que me he dopado me la rebajarían. ¡Pero es que yo no me he dopado! Prefiero estar dos años sancionado a reconocer algo que no he hecho. Hay razones de peso para decir esto, hay gente para la que tengo credibilidad. No cargaré con un muerto que no es mío. -¿Qué vida ha llevado desde que conoció el positivo? -Los dos primeros día estuve sin entrenar. Eso fue un sábado y un domingo. El lunes salí a entrenar. ¡Le he dado muchas vueltas a la cabeza! -Dice que no ha tomado nada. ¿Qué ha pasado entonces? -No puedo acusar a nadie sin pruebas. Se me ocurren miles de teorías de lo que ha pasado, pero no sé qué ha sucedido. Lo único que puedo decir es la verdad, que no he tomado nada. -¿Por qué lo tengo que creer? -Porque es verdad. No me faltaría valor para decir que sí, que he tomado algo. Me iría a casa, haría otra cosa, pero es que no es verdad. -¿Ha llorado? -Sí, he llorado de rabia, de impotencia, de no saber por qué estoy metido en esta mierda, por qué me tiene que pasar a mí esto. Soy un tío entero, me cuesta exteriorizar mis sentimientos, pero he llorado. -¿Ha tenido muchos apoyos? -Mucha gente ha creído en mi palabra. He tenido más llamadas y mensajes que cuando gané la etapa del Tour. Si hay alguien que se ha portado son la familia, los amigos. Que la gente se acuerde de ti en estos momentos lo valoro mucho. Sé que es difícil creer a un ciclista en un caso positivo. Pero ni he mentido, ni he tomado ningún producto prohibido. Yo no he mentido. Voy a seguir diciendo lo mismo que digo. Lo tengo clarísimo. -Su equipo le ha apoyado desde el primer momento. -¿Cuántos equipos han apoyado a un ciclista? Me están defendiendo. Eso quiere decir algo. Ellos son los que más datos tienen de mis análisis, de mis controles. -¿Quién lo ha pasado peor, usted o su familia? -El golpe más duro ha sido para ellos. El daño que se ha hecho a mi familia es imperdonable. -¿Dónde tiene ubicada la etapa que ganó en el Tour? -En mis recuerdos, en fotos y recortes de periódicos en mi casa. Nadie me va a quitar ese recuerdo. -¿Cómo ve su futuro profesional? -Estoy convencido de que mi carrera profesional no se ha acabado. Pase lo que pase, volveré a correr. Mi carrera no puede acabar así.