Ricky Rubio hace por fin las maletas

DEPORTES

Afirmar que tu mejor jugador se ha quedado sin sitio en el equipo para después ignorarlo en el reparto de dorsales es dar muchas pistas. La historia entre Ricky Rubio y el Joventut tenía fecha de caducidad y ayer se supo algo más sobre la misma. Salvo extrañísimo giro de última hora, la reunión que mañana mantendrá la directiva de la Penya concluirá con la confirmación de la venta del joven base al Barcelona, previo pago de unos 3,7 millones de euros, el mayor traspaso en el baloncesto español.

A Jordi Villacampa, presidente de los verdinegros, se le ha caído la última excusa para negarse a la salida de su estrella. Cuando el Barça puso sobre la mesa tres millones, el ex alero metido a máximo dirigente rechazó la oferta argumentando que el Real Madrid daba medio kilo más. Una cantidad que dejaron pequeña ayer los azulgrana, que quieren convertir al joven internacional en la estrella de su próximo proyecto.

La cifra supera en 700.000 euros la del traspaso más caro firmado nunca en la ACB. También fue el Barcelona el que, hace ya once años, puso quinientos millones de pesetas para que el Peristeri griego soltara a Milan Gurovic. El alero serbio fue a la postre uno de los mayores fiascos del baloncesto español (al menos, en lo que a la relación calidad precio se refiere). Con unos promedios anotadores ridículos para un supuesto crac (menos de nueve puntos por partido), el club catalán tardó solo dos temporadas -el contrato era por cinco- en devolverlo al baloncesto griego.

El caso de Ricky no augura un desenlace parecido. El de El Masnou ya ha probado, con solo 19 años, que es capaz de asumir la responsabilidad de guiar a un equipo grande en la ACB, mientras que Gurovic, que llegó con 23, pagó sus problemas de adaptación. Cuando el serbio regresó a España, en el 2001, firmó una impresionante temporada en el Unicaja.

Además, si en aquella ocasión la transacción fue solamente un asunto material, en este caso se unen los motivos sentimentales. El jugador lleva tiempo decidido a fichar por el Barça, después de rechazar dar el salto a la NBA esta temporada. Su interés por quedarse en Cataluña y su negativa a enrolarse en el potente proyecto puesto en marcha por el Real Madrid le garantizan el cariño incondicional de la hinchada azulgrana.

El contrato con su nuevo club le daría al internacional bastantes facilidades en caso de querer irse en un futuro a la liga estadounidense. La cláusula de salida se reduciría progresivamente y se convertiría en asequible a partir de la segunda o tercera temporada. El de la cantidad estipulada para la rescisión de contrato fue el primer motivo de conflicto entre el base y la Penya. Ricky consideraba excesivo que los verdinegros exigieran 4,7 millones, mientras su ficha no pasaba de los 70.000 euros anuales. El puesto número 5 en el que el jugador fue elegido en el draft complicó aún más la situación, ya que el sueldo estipulado por la NBA para alguien drafteado en ese lugar hacía impensable costear la salida y los equipos estadounidenses tienen prohibido el pago de cláusulas.

El sexto refuerzo

La relación entre el base y el equipo en el que debutó (el más joven en hacerlo en España, con 14 años y 11 meses) se ha ido enrareciendo, hasta el punto de que Villacampa aseguró que su comportamiento había «herido muchas sensibilidades». En Barcelona, sin embargo, lo esperan con los brazos abiertos. Su llegada permitirá enfrentar las numerosas contrataciones realizadas por el Real Madrid, que todavía ayer incorporó al montenegrino Vladimir Dasic.

El alero, de 21 años, es el octavo fichaje de los blancos para la próxima temporada. En los azulgrana, la llegada de Ricky seguirá a las de Lorbeck, Mickeal, Morris y Ndong. La temporada 2009/2010 promete.