El británico Lewis Hamilton (McLaren Mercedes), actual campeón del mundo, ganó por primera vez en el 2009 en una carrera que tuvo componentes del pasado, por su presencia en lo alto del podio, por el segundo puesto de un Ferrari, de nuevo en los lugares de honor, por las vueltas que Alonso lideró el Gran Premio de Hungría. E incluso por la pifia de una tuerca mal colocada, episodio que recordó al de hace tres años cuando Fernando se jugaba el título con Michael Schumacher. El español abandonó tras perder una rueda después del primer repostaje lo que, además, le impedirá participar en el Gran Premio de Valencia por decisión de los jueces.
Hamilton subió al podio por primera vez en una temporada aciaga hasta ayer para McLaren, ya que la última vez que venció en un gran premio fue en la penúltima carrera del curso anterior, en el que fue campeón.
El británico confirmó en Hungría que la progresión apuntada hace dos semana en Alemania era cierta y que solo haber pinchado una rueda al inicio de la prueba celebrada en el Nürburgring le impidió hacer un buena carrera.
En el podio le acompañó el finlandés Kimi Raikkonen, quien también le dio a Ferrari la primera alegría del año tras un temporada gris del nórdico, con la mejor clasificación (segundo) de un piloto de la escudería italiana esta temporada, mientras que el australiano Mark Webber (Red Bull) fue tercero.
Webber se sitúa segundo en la clasificación después de que su compañero, el alemán Sebastian Vettel, se haya visto obligado también a retirarse de la carrera y haya perdido, precisamente, el cartel de principal perseguidor del actual líder, el británico Jenson Button (Brawn GP), que ayer tampoco tuvo un buen día.
De nada le sirvió a Alonso lograr la pole ya que su equipo volvió a arruinarle la carrera al encajar mal el neumático delantero derecho. Además, el propio Alonso desvelaba que el coche, que tan buen rendimiento le dio durante el resto del fin de semana, tuvo problemas con la bomba de la gasolina en los primeros compases de la carrera, lo que ya minaba sus aspiraciones para incluso terminar en el podio.
También salió mal parado de Hungaroring el británico Button, quien con su séptima plaza de ayer empieza a ver peligrar su primera posición en la clasificación general y solo la retirada del que hasta ayer era su principal perseguidor, Sebastian Vettel alivia ligeramente su discreta carrera. En BrawnGP, que dieron con el mejor coche posible al principio de temporada, están pagando su mala situación económica a la hora de evolucionar los monoplazas. Las demás escuderías progresan en cada carrera mientras que BrawnGP sufre un estancamiento que podría dejar a Button sin su cantada corona.
Ayer, además, fue la primera victoria de la temporada, tras diez carreras disputadas, de un coche que monta el controvertido KERS, el sistema de recuperación de energía cinética, que permitió a Hamilton realizar una brillante salida en la que cimentó parte de su triunfo.
Mientras, el español Jaime Alguersuari (Toro Rosso) cumplió con la empresa encomendada por su equipo. Le dijeron que en su primera carrera en la fórmula 1 tenía como único objetivo devolver el coche al garaje, y así lo hizo.
Además, el barcelonés no ocupó la última posición de los monoplazas que cruzaron la línea de meta, ya que esa plaza fue precisamente para su compañero de escudería, el suizo Sebastian Buemi, quien tuvo problemas durante la carrera.
Alguersuari se convierte así en el piloto más joven en la historia de la fórmula 1 , con una edad de 19 años, cuatro meses y tres días, en un gran premio que también será recordado por el grave accidente sufrido en la sesión de calificación del sábado por el brasileño Felipe Massa.