El Estudiantes remonta al Cruzeiro y gana la Libertadores

Diana Renée

DEPORTES

17 jul 2009 . Actualizado a las 02:54 h.

Con una gran actuación de Verón, el equipo argentino del Estudiantes se coronó ayer campeón de la Copa Libertadores de América al dar la vuelta a un marcador desfavorable e imponerse (1-2) al Cruzeiro en la vuelta de la finalísima del torneo continental, en el estadio Mineirao, de Belo Horizonte. En el duelo decisivo entre los dos equipos, que empataron sin goles el partido de ida en La Plata, el Cruzeiro se puso en ventaja con un gol de Henrique a los 51 minutos, pero el Estudiantes reaccionó y empató a los 57 a través de Gastón Fernández, y conquistó la victoria y el título con un tanto de Mauro Boselli a los 73.

El triunfo, que le otorgó al equipo argentino un título más de la Libertadores para sumarse a los tres conquistados entre 1968 y 1970, fue celebrado con entusiasmo por los jugadores del Estudiantes y arrancó lágrimas del veteranísimo Verón, la gran figura del partido.

El título hizo justicia al planteamiento táctico del técnico argentino Alejandro Sabella, quien logró el éxito en su estrategia de achicar la cancha y reducir los espacios, al tiempo que adoptó una marca personal sobre las dos principales figuras del Cruzeiro: el mediocampista Ramires y el delantero Kléber.

El portero de los de La Plata, Mariano Andújar, intervino por primera vez en el minuto 25 para interceptar un pase de Wagner a Wellington Paulista, mientras que su colega brasileño Fabio también salvó a su equipo en el minuto 42, al desviar un tiro de falta de Leandro Benítez.

Más de 60.000 espectadores

La fiesta de las más de 60.000 personas presentes en el estadio Mineirao estalló al comienzo del segundo tiempo, cuando el Cruzeiro inauguró el marcador a través de un disparo de larga distancia del volante Henrique que tocó en Desábato, despistando a Andújar.

El Estudiantes tardó solo seis minutos en volver a igualar el partido, en un contragolpe iniciado por Verón y rematado por Gastón Fernández. El empate desorientó a los brasileños y permitió a los visitantes asumir las riendas del choque. En el 73, Boselli remató con un cabezazo inatajable un centro de Verón para su octavo gol en la Libertadores. A partir de ahí, un disparo de Thiago Ribeiro al travesaño fue la única ocasión brasileña de aguar la fiesta de los argentinos.