Federer suma 15 «majors» y supera la marca del estadounidense, quen le ve listo para llegar a la veintena. Con 27 años, el suizo está motivado para jugar hasta 2012
06 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La última vez que Pete Sampras había pisado Wimbledon, se había ido derrotado en la tumba de los campeones , la vieja pista 2, en la que perdió con el suizo George Bastl. Siete años después, volvió al escenario donde ganó siete títulos para dar el relevo simbólico en la cima del tenis mundial. El estadounidense ganó 14 grandes, y Roger Federer celebró ayer el decimoquinto, después de haber completado los triunfos en los cuatro torneos que forman el grand slam -aunque en años diferentes- hace apenas un mes en París.
Con 27 años, y a punto de ser padre, Federer ya despejó que motivación no le falta. Al menos, jugará hasta el 2012, cuando los Juegos Olímpicos se celebrarán, precisamente, en Wimbledon. «El sueño de Mirka [Vavrinec, su esposa] fue siempre que nuestro hijo me pueda ver jugar también. Así que tengo que seguir unos pocos años más por ella», había comentado ya antes de la final.
¿Cuántos grandes puede acaparar ahora el suizo? «Puede ganar 19 ó 20 títulos. Solo tiene 27 años, aún vendrá muchas veces aquí y al US Open. Puede llegar a 18 o 20 si se mantiene sano», aseguró ayer Sampras.
«Juega sin esfuerzo, fácilmente. Tiene un gran servicio, la derecha, el revés, es un gran atleta, se mueve bien... Lo tiene todo y tiene la fe. Es una leyenda», analizó el estadounidense, que se retiró en el 2003, cuando tenía siete títulos de Wimbledon, uno de los próximos retos del suizo, que cuenta con seis.
La organización reunió ayer junto a Sampras y Federer a leyendas como el australiano Rod Laver y el sueco Bjorn Borg. Acaparan 22 títulos de Wimbledon y 51 grandes entre los cuatro. Laver completó en dos ocasiones el Grand Slam original, la primera en 1962 como amateur , y la segunda en 1969 como profesional. Borg se retiró a los 26 años cuando tenía once majors .
También asistieron a la final el rumano Ilie Nastase y el español Manolo Santana, en un palco plagado de figuras.