La llegada de Calderón a los juzgados de la Plaza de Castilla de Madrid produjo un gran revuelo. Una nube de fotógrafos esperaba a la entrada al ex presidente del Real Madrid, que llegó con gesto serio poco después de las 10 horas. La situación se complicó más en los pasillos, por los que Calderón apenas podía avanzar rodeado de periodistas hacia la sala del juicio.
Antes de declarar ante el juez, Calderón tuvo que esperar a la puerta del juzgado acompañado de su abogado y hermano Jorge Calderón. Allí pudo escuchársele hablando relajadamente de fútbol. El ex presidente del Real Madrid apenas saludó, cuando se cruzó con él, a Luis Bárcena, ex colaborador suyo en el club y también citado a declarar.
Llegada de Nanín
Después llegó otro de los principales implicados en la trama de manipulación de la asamblea de socios, Mariano Rodríguez de Barutell, Nanín, un joven ex empleado del club y colaborador de Calderón que se presentó con aspecto bronceado tras una larga estancia en Miami.
Tras una hora y media de interrogatorio, Ramón Calderón tuvo que ser escoltado por dos guardias civiles para poder abandonar el juzgado. Mientras los agentes le conducían hacia un ascensor abriéndose paso entre los cámaras, Calderón decidió bajar por las escaleras, lo que alargó los momentos de caos.
El ex presidente consiguió por fin salir de las dependencias judiciales por una puerta lateral y abandonar las inmediaciones en su automóvil sin hacer declaraciones. Fue su hermano quien se encargó de explicar su declaración.
El amaño de la asamblea del Real Madrid constituyó uno de los mayores escándalos en la historia del club blanco, del que se hicieron eco medios de toda España y también a nivel internacional.