La leyenda de Valerón sobrevive a su efectividad

DEPORTES

La aparición de Valerón frente al Getafe estuvo a punto de darle la vuelta al partido. Originó primero la jugada del empate deportivista: recogió el balón en la frontal y habilitó a la carrera de Manuel Pablo, que centró a Guardado, solo en el área. El disparo del mexicano, tras el rechace de Ustari, acabó a pies de Riki, quien remachó a placer. Poco después, el mediapunta buscó al goleador, que esta vez se dejó el balón atrás. Todo en once minutos finales, cuando el tiempo corría y Europa se marchaba. No se puede condensar mejor la labor de un futbolista espléndido reconvertido a revulsivo esta temporada. Una tarea en la que le acompañan sus mejores cualidades: el juego entre líneas y sus pases imposibles, capaces de desatascar cualquier partido. O no tanto, porque la leyenda también acompaña a un jugador gigante, pero cuya trascendencia en las cifras del Dépor no para de menguar.

Destacado en la primera vuelta como el futbolista más suplente de la Liga, pues figuró en todas las convocatorias pero nunca en las alineaciones, su rol cambió en el Bernabéu. Desde aquel partido fue titular en cinco ocasiones, pero en casi todas su equipo naufragó. Solo disfrutó de la victoria contra el Villarreal. El resto fueron derrotas (el partido frente al Mallorca acabó en empate, pero cuando Valerón fue sustituido los deportivistas iban perdiendo) y un empate sin goles contra el Osasuna.

El cacareado papel de revulsivo no se le dio mucho mejor. Su balance se torna ahora positivo, pero con matices. En realidad, el canario solo cambió el signo de la quiniela a favor del Dépor en tres ocasiones, curiosamente en dos con el Getafe como rival. Si el sábado generó la jugada del empate, en el Coliseo había aparecido para asistir a Bodipo, que fue derribado en el área. Sergio transformó el penalti en el 1-2 definitivo. Además, jugó los 26 minutos finales contra el Valencia en Riazor, cuando Piscu marcó el empate (1-1).

Con Lotina

En el resto de las oportunidades en que entró en el campo su revolución se quedó en fuegos artificiales que, eso sí, hicieron correr ríos de tinta. A modo de ejemplo, Valerón apareció en el triunfo a domicilio sobre el Betis cuando el marcador iba 0-2 y acabó 0-3. También entró en la visita al Calderón, donde trataba de levantar un 3-0 y acabó 4-1; o en la derrota frente al Sevilla que pasó de 1-2 a 1-3; o en el triste último partido contra el Espanyol, que iba 2-1 y concluyó 3-1; o en el 5-3 final al Racing de Santander, pues pisó el césped con 3-2.

A dos jornadas para el final y con 19 partidos en su haber el mediapunta disputa de la mano de Lotina su temporada más prolífica de las tres últimas. Desde la 2005-06, cuando el futbolista, que cumplirá en junio 34 años y concluye su contrato al final de la próxima temporada, jugó 20 (17 como titular), nunca había participado en tantos encuentros: solo 2 en la 06-07 y 5 en la siguiente. En ninguno de estos siete figuró en la alineación.

La leyenda de Valerón, que sobrevive a su efectividad, renace para llevar al Dépor a las puertas de la UEFA.