Jerez espera el gran duelo español

Tomás González-Martín

DEPORTES

01 may 2009 . Actualizado a las 11:48 h.

La afición española vivirá un hecho inédito en los veintitrés años de vida del circuito gaditano, un trazado que desde su nacimiento se convirtió en la nueva catedral del motociclismo y dejó a Assen en un segundo plano. Por primera vez desde 1987, el asfalto de Jerez recibirá a un líder español en la cilindrada reina: Jorge Lorenzo.

El piloto de origen gallego se lo ha ganado a pulso. El año pasado, debutante en la categoría, consiguió la pole en esta sede y al final se tuvo que conformar con un podio, superado por Dani Pedrosa y Valentino Rossi. Era su segunda carrera en MotoGP. A la tercera fue la vencida. Ganó en Estoril. Pero quiere aprobar la asignatura pendiente del Gran Premio de España. «Mi motivación es muy alta, llego como líder del Mundial y vencer aquí es inolvidable», reconoce el piloto de Yamaha. Tiene la espina clavada del triunfo de Pedrosa, su eterno rival español. «Tengo muchas ganas de correr en Jerez, es muy especial para mí», subraya el líder de Honda.

La frialdad de ambos pilotos en el reciente podio de Japón, con Jorge en lo alto y Dani en el tercer cajón, escenificó un antagonismo que no encuentra solución. «Felicito al ganador», mencionó en Motegi el pupilo de Puig. Nunca le cita por su nombre.

El Rey forzó su saludo en el 2008

El año pasado, don Juan Carlos quiso generar la amistad de sus dos compatriotas en la carrera andaluza. Les cogió de las manos y forzó un saludo en el palco que no se volvió a repetir. El domingo, el catalán y el mallorquín repetirán un combate sin sitio para el encuentro.

Rossi intentará beneficiarse de esa batalla. Sabe explotar el «divide y vencerás». El italiano fue segundo en el 2008. Es el señorito de Jerez, ya que ha conquistado el éxito en siete ocasiones: cinco en MotoGP (01, 02, 03, 05 y 07), una en 250 (99) y otra en 125 (97). Pedrosa y Lorenzo, con dos victorias cada uno, desean romper su empate. El balear las obtuvo en el cuarto de litro (06 y 07). El barcelonés, en 250 (05) y la pasada temporada en la división absoluta.

Bautista también llega líder

En 250, otro español defenderá su liderato mundialista. Álvaro Bautista llega como referente de esta categoría. Asume que Simoncelli, como hace doce meses, será su sombra. Ambos tienen un mal sabor de boca de aquella prueba. Escapados hacia la victoria, el de Aspar rompió su Aprilia en la última vuelta y el italiano chocó con él. Retirados, Kallio se aprovechó del accidente.

En el octavo de litro, Simón y Espargaró llegan segundo y tercero, respectivamente, tras el italiano Iannone.

Medio millón de personas

Evitar los múltiples accidentes que se producen en esta concentración humana -un promedio de cuatro muertes en cada edición- es la difícil meta de las fuerzas del orden. Más de 500 mil aficionados acuden a la cita, la mitad de ellos montados en las 230 mil motos que invadirán la provincia.

Quien no ha estado en el circuito de Jerez no conoce el mundo de las dos ruedas. Desde 1987 se ha transformado en una cita irrepetible. La idiosincrasia española se inventó una macrofiesta en las ciudades costeras, paralela a la carrera, y el espectáculo subyugó a los seguidores de Europa, de América y de Oceanía.

Las peñas de moteros se convocan anualmente. Muchos pilotos superan los cincuenta años, como el caso de los finlandeses Ingrid y Hans, que hacen alrededor de seis mil kilómetros para brindar con sus amigos canadienses, que llegan en barco con la moto bajo el brazo tras doce mil kilómetros. El rito se repite desde hace décadas. Solo se ven una vez al año. Es único. Es Jerez.