El marinense del Xacobeo conquista su segundo triunfo de la temporada y gana la montaña
27 abr 2009 . Actualizado a las 02:06 h.David García no conocía el tramo final de la Vuelta a La Rioja, prueba reciclada en gran premio, reducida a un día por la crisis. Pero estudió el croquis de los 218,7 kilómetros e intuyó que en la última curva había petróleo. «Sabía que si resistía con los mejores y pasaba la última curva en primera posición tendría opciones. Luego el terreno picaba hacia arriba y sería un esprint de potencia, no de velocidad», explica. Así fue. Llegó con Ángel Vicioso, Manuel Vázquez, Óscar Sevilla, David Arroyo y Amets Txurruca. Y cumplió su propio guión. El corredor del Xacobeo firmó su segundo triunfo de la temporada y se llevó el premio de la montaña.
El ganador fue el mejor en un día infernal, de los que cincelan los rostros con la crudeza del frío. «Nevó durante un buen rato y llovió mucho. Y hacer descensos así...», comenta Delio Fernández, también del Xacobeo. La carrera fue larga para todos. «En el puerto del kilómetro 170 se hizo la selección, coronaron David García y un grupo de unos diez corredores. En el siguiente paquete de ciclistas, unos 15, estábamos Gonzalo Rabuñal y yo. En la bajada nos reagrupamos. Pero nosotros íbamos muertos. Y David se marchó con un puñado de corredores en el siguiente repecho», relata Delio.
«De clima mediterráneo»
García soportó el frío mucho mejor de lo que él esperaba. «Me considero de clima mediterráneo, llevo muy mal las bajas temperaturas. Fui muy abrigado en esta carrera y mis compañeros me fueron pasando té caliente», comenta. «Hasta pensé en retirarme. Pero mientras avanzaba la carrera iba pensando que seguramente me encontraré días parecidos en el Giro, en los Dolomitas o en los Alpes», apunta.
Y, después de su buena ración de supervivencia, llegó el tramo decisivo, el que había repasado de forma virtual en su cabeza. «La última curva era peligrosa. Estaba mojada y, además, había un paso de peatones. Con prudencia, decidí adelantarme y superarla en primera posición del grupo, en el que el gran favorito era Vicioso», señala. «Los esprints que había realizado en esta temporada no es que fueran prometedores, porque he perdido mi punta de velocidad, pero yo esperaba que estos últimos 150 metros fueran una batalla de potencia», añade. Acertó. Cuando pasó la esperada curva, estaba en primera posición y sus rivales ya no pudieron remontar.
Además, gracias a los puntos logrados en el paso de los tres puertos que hacían retorcerse el recorrido, García también se adjudicó la clasificación de la montaña. «Es que estoy totalmente reciclado», dice el ciclista, que antes de llegar al Xacobeo estaba acostumbrado a vivir en el avispero de los esprints portugueses. «Pero bueno, alguna vez ya había sido primero en la montaña. Eso sí, no me acuerdo. No sé ni dónde», comenta.
García dice, de broma, que él tenía ventaja en esta prueba por su relación con los organizadores. «Corrí unos meses en el Logroñés, el club que organiza esta carrera. Yo era juvenil y fue durante un período en el que viví en La Rioja», dice. Por eso, mientras él apretaba los dientes y cruzaba la línea de meta, en el coche de la organización que acompañaba a los mejores se levantaban unos brazos para celebrar la victoria. «Era Paco Iglesias, lo conozco de aquella etapa de juvenil. Yo ya le había dicho en la salida que este año tenía mis opciones de ganar», agrega el corredor entre risas. Una vez más, García acertó.