Guardiola puso a todos sus titulares sobre el campo para evitar sorpresas y Abidal volvió tras su lesión
15 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Pescao
vendido en la ida y nada para subastar en el partido de vuelta. Ni Klinsmann creía en la remontada ni los suyos hicieron demasiado para devolverle la fe, así que el Barça se limitó a resolver el trámite en un partido bastante plácido. Principalmente, porque Toni no atinó con esa ocasión que hubiera dado un poco de esperanza al Bayern cuando el balón superó a Puyol y le quedó fácil para el cabezazo. El italiano solo acertó a dejarse unos cuantos pelos en el cuero.
Iban cinco minutos y la primera oportunidad para el estreno local llegaba tras un robo de Sosa a Abidal. Ya sea por la falta de confianza de Guardiola en Sylvinho, o por la ocasión de brindar minutos al francés en un encuentro de trámite, el lateral zurdo galo reapareció ayer tras su lesión. Volvió una semana antes de lo previsto y el rendimiento no justificó la precipitación. El interior diestro argentino del Bayern, un jugador más que interesante, hizo sufrir a su marcador.
Las penas de Abidal fueron menos por aquello del mal de muchos. En la banda opuesta, Ribery pudo siempre con Alves. El lateral brasileño se permitió las alegrías de costumbre al incorporarse al ataque, pero esta vez a su espalda dejaba una bala que al cuarto de hora ya le había obligado a cometer una falta de tarjeta en el repliegue. Antes, el francés estuvo a punto de inaugurar el marcador tras un nuevo fallo de Puyol.
Del Barça no había noticias, ni las hubo hasta pasada la media hora, cuando Lucio limpió perfecto el balón al que Eto'o llegaba solo para el remate. Ayer dio la impresión de que si el central no hubiera estado sancionado en la ida, la historia habría sido otra. Su regreso, por el bisoño Breno, y el de Lahm hicieron de la del Bayern una defensa de verdad.
Henry, con fiebre
Ayudó en la tarea el que los visitantes se dedicaran a contemporizar y que Henry, con fiebre, ocupara una plaza en el banquillo. Iniesta le relevó en el vértice izquierdo del triángulo ofensivo y el movimiento lo notó Xavi, que tuvo que cargar con casi toda la labor creativa de los suyos. El ariete galo fue el único de los habituales en el once inicial al que Guardiola no hizo saltar al campo. Pese a lo abultado de la renta con la que encaraba el encuentro, el técnico llegó con la venda puesta. No hubo herida y su decisión sirvió al menos para que el control del balón fuera culé, como siempre.
Una última ocasión de Toni dio paso al descanso y a una segunda parte en la que el encuentro se animó un poquito. Contribuyó bastante el gol de Ribery en el 47. La estrella del Bayern aprovechó un buen pase en profundidad para regatear con calma a Valdés y marcar.
Pese al tanto, los alemanes nunca parecieron cerca de una épica remontada, pero al menos el Barcelona se desperezó. Con Iniesta arrancando desde un poco más atrás y Messi cayendo al centro para evitar al pegajoso Lahm, llegaron las ocasiones. La primera, tras una fenomenal jugada del de Albacete que Van Bommel frenó con un agarrón sobre la línea del área germana. El árbitro no tuvo dudas sobre si era dentro o fuera. Ni siquiera señaló falta. Poco tardó en compensar el error, al tragarse también un derribo de Piqué a Toni en el otro lado.
Faltaban veinte minutos y el Barça ya jugaba andando cuando Eto'o y Lucio calcaron la jugada de la primera parte. El brasileño le levantó al camerunés una bola para empujar. Se resarcieron los visitantes un par de jugadas después y Keita cerró con un chut raso desde la frontal una larga jugada, con toques de Iniesta y Eto'o y pase atrás de Xavi.
El colegiado no quiso más y pitó el final recién cumplido el 90. No era cosa de amargarle a Klinsmann también el partido de casa.