Los de Del Bosque no lograron controlar el centro del campo y Torres estuvo demasiado solo arriba
02 abr 2009 . Actualizado a las 02:58 h.La suerte completó su faena a doble partido. Como en el Bernabéu, también en el Ali Sami Yen se arrimó a la fenomenal racha de una España que capituló nada más poner el pie en tierras turcas. Bajaba del avión Del Bosque cuando decidió que sería un delantero y no los dos del pasado sábado los que se alistarían frente a los chicos de Terim. Apostó el técnico salmantino al juego por las bandas y el asunto le salió rana. Riera aportó profundidad por la izquierda, al tiempo que echaba una mano en el repliegue a Capdevila, pero Silva no dijo nada en la derecha. No desbordó y sus caídas al centro tampoco sirvieron para aliviar la soledad de Torres.
El Niño fue el que más sufrió la ausencia de Villa. En el Liverpool es también punta exclusivo, pero nadie en la selección española tiene la llegada de Gerrard desde la segunda línea. Los turcos acertaron al tirar el fuera de juego, desactivando los pases en largo de Xabi Alonso, y no se tragaron un solo amago del único ariete, que se pasó una hora jugando de espaldas a portería, huérfano de compañero para el que bajar balones.
El partido, sin embargo, empezó bien para los que ayer iban de dorado. Riera enchufó una sensacional volea en el minuto 13, que exigió de una fenomenal estirada del portero turco. Poco después, Torres le pegaba flojito a un balón muerto a un metro del área pequeña. El juego estaba volcado frente al marco de Demirel cuando los locales vieron puerta.
Junto a Villa, otro de los inquilinos de la grada en Estambul fue Albiol, que había estado notable en el Bernabéu. Su sustituto, Marchena, se quedó sin referente al marcar un centro lateral y asistió (con la mano en alto, eso sí, reclamando un fuera de juego inexistente), al control de Tuncay, que la puso en bandeja para el remate de Senturk.
No fue el único error del central del Valencia, protagonista de una nefasta temporada, al que varias veces enmendó un Piqué espectacular, también en la salida de balón. Y si Marchena ha bajado enteros con los años, lo mismo ocurre con Senna, que volvió a perder un balón tras otro y recuperó muchos menos de los que acostumbra. España careció de pulmón y de cerebro, con Xavi fenomenalmente amarrado por unos turcos que esta vez no escatimaron en patadas. En la otra acera, Emre y Turam dieron un recital de manejo del partido.
Pero si los locales marcaron en pleno vendaval visitante, la réplica llegó después de que Nihat perdonara por dos veces ante Casillas. Xabi Alonso convirtió en el empate unas manos en el área y, con los de casa volcados, Riera aprovechó una gran acción de Güiza para firmar a la contra la undécima victoria consecutiva de España, mucho mejor que Turquía en eso de la fortuna.