Alves, Messi, Iniesta y Bojan. La pequeña obra maestra que acabó en el segundo gol del Barça fue compuesta a cuatro pies y con Acasiete como artista invitado.
El brasileño recibió escorado a la derecha y arrancó en paralelo a la línea del área grande rival. Por el rabillo del ojo vio al argentino y le metió el balón con el exterior, superando a su marcador con un caño. La Pulga la tocó de tacón según le venía para el chico de Albacete, que recibió de espaldas a portería, en el área pequeña. De primeras la soltó para Alves, que había continuado su carrera y que abrió para Bojan, en el lado izquierdo. El delantero sentó a Bruno con una finta y chutó. Ahí es donde intervino Acasiete, desviando el balón y despistando a su portero. La breve aparición del defensa almeriense fue providencial para el Barça. De no tocar él, es probable que Diego Alves hubiera finiquitado con un paradón todo el trabajo del frente visitante.
Al menos así ocurrió hasta en cinco ocasiones en la primera parte, cuando el portero brasileño se erigió en único sostén de su equipo ante el vendaval culé. Espectacular la mano izquierda que acertó a sacar ante un cabezazo de Piqué, que remató en carrera a solo un par de metros de la línea de gol. Antes ya le había sacado una muy parecida a Keita, en otro alarde de reflejos.
Varios cambios de Guardiola
Durante los primeros 45 minutos, los visitantes intentaron concretar su superioridad desde la segunda línea, después de que Guardiola optara por dejar a Eto'o y Henry en el banquillo, en beneficio de Bojan y de Keita, que entró en el medio campo permitiendo a Iniesta adelantar su posición.
El comodín de Pep volvió a marcarse un partido soberbio, bailando entre líneas. Su presencia en el campo libera muchísimo a Xavi, que pudo recibir y tocar sin sentir la presión de un Almería mucho más flojo de lo que se anunciaba. La única aportación en ataque de los de Hugo Sánchez fue una internada de Crusat, que mandó el balón fuera al sentir el aliento de Touré llegando al galope para recuperar la posición. Negredo podría haberse quedado ayer en casa, porque no rascó bola.
Pese a la diferencia en el número de ocasiones, el 0-0 al descanso dio esperanzas a los locales, pero duraron lo justo. Hasta que la reformada delantera del Barça dio noticias y Messi tiró una pared con Iniesta, que logró devolver el balón entre las piernas de tres defensas. La Pulga no se topó esta vez con Diego Alves, sino con el poste y el arquero no pudo hacer nada cuando Bojan fusiló el rechace.
Tres minutos después, los visitantes liquidaron el encuentro con su gol para la galería y el partido derivó en rondo con testigos como Ortiz, que pasó cinco minutos esperando el cambio hasta que por fin la bola se le fue por la banda a Touré, en medio de una jugada a mil toques.