Haislip mete al Unicaja en semifinales

A. Gómez

DEPORTES

Aunque al Unicaja le costó, como el día anterior al Tau, también se cumplió la lógica en su eliminatoria de cuartos de final contra el Kalise Gran Canaria y no necesitó a Carlos Cabezas para superar a la cenicienta de la Copa, que sigue sin ganar un partido en esta competición. El Unicaja no echó de menos a su base campeón del mundo. Pese a que no pudo superar al Gran Canaria hasta mediado el último cuarto, consiguió imponer, como se presuponía, su calidad, y al final tiró de oficio y sacrificio defensivo para plantarse en semifinales.

Otra de las claves también fue Marcus Haislip, uno de los grandes americanos que juegan en Europa, que ya ha pasado por la NBA y que no desaprovechó la ocasión para mostrar su frialdad y sus cualidades desde el exterior en una cita en la que el Unicaja, aunque ni sus propios seguidores confiaban en este conjunto, tenía prohibido perder. Y menos, con Aíto García Reneses, el técnico más laureado de la Copa del Rey, que aspira ahora a su sexto título con tres equipos diferentes. Al contrario que el Gran Canaria, que no tenía ninguna presión, pero al que no le bastó con la ilusión y una vez más se marcha de vacío.

Tres triples consecutivos

Casi todas sus esperanzas se esfumaron al final del tercer periodo, cuando Haislip, con tres triples consecutivos, rompió al cuadro canario. Después de conseguir maniatar al favorito y no permitir que se fuese de más de siete puntos, Haislip llevó a su equipo de un 49-48 a un 60-52, con cuatro triples de cinco intentos. A pesar de que falló demasiado en los tiros de dos, fue el principal artífice del empujón moral para un Unicaja que sufrió durante 34 minutos.

Para el Gran Canaria no fue suficiente su físico ni su esfuerzo en defensa. Cuando el Unicaja lo vio mal, apretó los dientes atrás, hasta que su defensa zonal y su presión por toda la pista acabó con los recursos de su pobre enemigo, que se quedó 13 abajo (72-59) a falta de seis minutos y que bajó los brazos cuando todavía le quedaba tiempo para aferrarse a una última esperanza. Entre las armas de los canarios estaba su tiro exterior, pero fue insuficiente ante el mayor potencial malagueño, aún mermado en la dirección, pero con una rotación más amplia de mayor calidad que la de su rival.