«Me voy con dolor pero con la conciencia tranquila»

I.Tylko

DEPORTES

Javier Aguirre ha sido despedido del Atlético de Madrid y Abel Resino será su sustituo

03 feb 2009 . Actualizado a las 17:14 h.

El mexicano Javier Aguirre, destituido como entrenador del Atlético de Madrid, se ha despedido de los jugadores del equipo rojiblanco en el Vicente Calderón. Aguirre reconoció en su despedida que «siempre hay dolor» en una destitución, pero añadió que se va con la «conciencia tranquila» y esperó que el cambio de técnico «redundará en beneficio del rendimiento del equipo».

Abel Resino, ex guardameta del Atlético que entrena al Castellón, será el técnico rojiblanco hasta final de temporada en sustitución de Aguirre, sentenciado tras la pésima imagen ofrecida el último domingo ante el Valladolid.

Hasta el duelo contra el Valladolid, Miguel Ángel Gil Marín era el gran y casi único valedor del técnico mexicano. Pero tras conocer la penosa imagen ofrecida por los rojiblancos ante los pucelanos y la actitud indolente del equipo, cambió de opinión. De viaje en Dubai, dio las órdenes pertinentes a García Pitarch, el director deportivo, para que conversara con Abel, y a Enrique Cerezo para que hablara con Aguirre. El presidente, cuya cabeza tambíén pide la afición, se indignó cuando conoció que se filtraban los movimientos con Resino antes de que comunicase a Aguirre su cese.

El técnico mexicano había asegurado el domingo que creía plenamente en su trabajo y se sentía fuerte, y consideraba que su equipo había tocado fondo porque es imposible ir a peor. Aguirre se mostró convencido de que al final el Atlético acabará tercero o cuarto, rechazó cualquier posibilidad de dimitir y se agarró a su contrato. También negó tener a la plantilla en contra e incluso adujo que su relación con Agüero es «magnífica».

En cuanto a Abel Resino, la opción no llenaba a Gil y Cerezo, ya que su experiencia en Primera se limita a su paso por el Levante, pero entienden que ofrece más garantías que Amorrortu, jefe de la cantera, Pantic, héroe del doblete en 1996 y Abraham García, del filial. Gustaba Víctor Fernández, pero el maño está en la recámara del Betis por si cae Paco Chaparro y era improbable que con su caché aceptase fichar sólo por unos meses. El Atlético no quiere hipotecarse, ya que se plantea dos opciones, con Cholo Simeone en la recámara por si acaso fallan: Txingurri Valverde, al frente de Olympiakos, y Sánchez Flores, máximo responsable del Benfica.

El ex cancerbero conducía a los de Castalia en sexta posición, a sólo dos puntos del ascenso, pero entiende que no puede dejar escapar la oportunidad de su vida. Podría rescindir su contrato por unos 300.000 euros, pero el club orellut prefiere como contrapartida algún refuerzo ofensivo del filial atlético. Firmará en cuanto se haga oficial el adiós de Aguirre, a quien Cerezo ya le ha comunicado el adiós anticipado. Tendrán que negociar, ya que su compromiso expiraba el 30 de junio, con una cláusula de renovación automática por un año si el equipo se clasifica para la 'Champions'.

Abel pasó a la historia rojiblanca por sus 1.275 minutos imbatido entre 1990 y 1991, lo que le permitió entrar en 'Guinness' de los récords. Se trata de un emblema colchonero. Recorrió el club desde la cantera hasta la secretaría técnica y permaneció nueve temporadas en la primera plantilla. Conquistó dos Copas del Rey pero recibió la baja justo un año antes del doblete firmado con Radomir Antic en 1996. Como técnico, fue segundo de César Ferrando en el Atlético (2004-2005), dejó borde del ascenso al Ciudad de Murcia en 2006, salvó al Levante del descenso al año siguiente, pero fue destituido tras la octava jornada de la última campaña, con sólo un punto de 24 posibles.

Desde Dubai

Aguirre se ha convertido en un resultadista preso de los malos resultados. Con un fútbol ramplón, condujo en su primer año al Atlético a la UEFA a través de la Intertoto. Fracasó en el torneo europeo, donde cayó en dieciseisavos de final ante el Boltón sin marcar en 180 minutos, pero mejoró en Liga. Tras diez años ausente, el Atlético entró 'Champions'. Esta campaña encadenó hasta 15 partidos oficiales sin perder pero la cuesta de enero... y febrero es desastrosa. Cinco partidos sin ganar en Liga, con derrotas en feudo del Valencia y en casa ante Athletic y Valladolid, y empates ramplones en Almería y Málaga. Dos puntos de 15 posibles que le dejan a cinco de la zona 'Champions' y fuera incluso de la UEFA. Y en la Copa, K.O. sin paliativos frente al Barça.

Pero sólo él y Pernía, con quien la tiene tomada la afición, demostraron compromiso ante el 'Pucela', superior de cabo a rabo. El espejo de Mendilibar, la comparación entre el vizcaíno y el azteca, mostró a la perfección todas las carencias que se le achacan a Aguirre: falta de trabajo táctico y estratégico en defensa y ataque, equipo roto y sin centro del campo, renuncia al balón, escasa ambición y carencia de un plan. Con casi cinco arriba y cinco atrás, el Atlético es de lo más previsible y un coladero en defensa. Pelotazo y tentetieso en busca de que el esférico caiga en pies de alguno de los de arriba. No hay elaboración alguna y casi todos sus rivales gobiernan la zona ancha con mayoría absoluta.

Desde el choque de Mestalla del 3 de enero hay un antes y un después en la era Aguirre. En 2008, el equipo no jugaba pero al menos luchaba. Ahora, ni empuje ni ambición, sobre todo en casa. Es un equipo deprimido. Los jugadores se han borrado, como si quisieran el adiós del técnico. Agüero y Forlán son dos sombras, Simao no es el del arranque de temporada y sin ellos el Atlético no encuentra salida. La plantilla sufre limitaciones -sobre todo falta un mediocentro capaz de echarse al equipo encima-, pero Aguirre no ha dado con la tecla para que su tropa espabile. Su discurso es elegante pero el Calderón no le entiende. En realidad, desde que no quiso a Riquelme estaba discutido. Tras diez años en los banquillos, sufre su primera destitución.