El ciclista italiano Leonardo Piepoli, que dio positivo por Cera (epo de última generación) en la pasada edición del Tour, asegura que su dopaje en la ronda francesa se debió a un momento de «debilidad, locura e inconsciencia» impropio de él. «He pisoteado mi dignidad, estoy decepcionado y he matado al ciclismo, que lo era todo para mí», dijo en una entrevista que publicó ayer el diario italiano La Gazzetta dello Sport . «¡No se dopen!», exhortó a todos los ciclistas. «El doping no funciona ni ha funcionado jamás», continúa Piepoli.
Falta de preparación
Según el ciclista, todo comenzó cuando se lesionó en el Giro de Italia. Después tenía previsto regresar para la Vuelta a España, pero su compañero en el equipo Saunier Riccardo Riccò lo animó a participar también en el Tour. «La idea me fascina, me siento adulado. Iría para hacer mi trabajo habitual: ayudar. Me apetece hacerlo si puedo competir y dar el máximo. Nunca he sido acaparador: algunas victorias se las he regalado a mis capitanes», explica. «Convencido por quien te hace creer en lo que normalmente no crees: que quien te gana lo hace, que no es tan importante. Me justifico: lo hago solo para tapar la falta de preparación», añade.
El ciclista dio positivo en dos controles antidopaje realizados el 4 y 15 de julio pasado durante la ronda francesa y asegura que no confesó que se había dopado por miedo a empañar su carrera profesional. «Quien no me conoce podrá creer o sospechar que siempre me he dopado. Sigo la religión del ciclismo, el culto al entrenamiento, el gusto por el sacrificio, el placer del esfuerzo físico», se defiende Piepoli.
Castigo corto
«Todo lo que tenía que decir está ya en los análisis. Bastaba presentar una memoria escrita. Me preguntaron quién me dio el cera. Si hubiera servido para abrir una nueva investigación, para arrojar mayor luz sobre el tráfico [de sustancias] habría dado nombres», añade. La fiscalía del Comité Olímpico Italiano ha pedido al Tribunal Nacional Antidopaje que Piepoli sea descalificado durante dos años por su positivo, algo que el ciclista cree que es insuficiente. «Mejor que me hubieran echado de cuatro a seis años», dice Piepoli, quien sentencia que con 37 años y una mujer y un hijo lo que ha hecho es «injustificable».
El Saunier Duval decidió retirarse de la carrera tras conocerse los positivos de Riccò y Piepoli, quienes también fueron expulsados del equipo español. Piepoli había negado haberse dopado en una declaración ante la fiscalía del Comité Olímpico Italiano el pasado 31 de julio, donde acudió como testigo tras la admisión de Riccò.