Bastón de mando en la banda

I. Meitín? / ?X.?M. Palacios

DEPORTES

El entrenador del Muras, de la Primera Autonómica lucense, dimite por la intromisión del alcalde en sus funciones

06 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El alcalde de Muras, el popular Issam Alnagm, suele ser claro en ciertos pronunciamientos. Sus opiniones sobre la Guerra de Irak chocaron con la postura oficial del partido en la época en la que José María Aznar era presidente del Gobierno, del mismo modo que sus comentarios sobre la política actual de la Consellería de Medio Ambiente sobre el apoyo a especies protegidas como el lobo se enfrentaban a tumba abierta con postulados ecologistas.

En los municipios pequeños, ya se sabe, la presencia del alcalde va más allá de lo oficial o institucional, y acaba entrando en asuntos que parecerían inimaginables en localidades de más tamaño. En Muras, con menos de 1.000 habitantes, el alcalde ha trabajado para organizar las fiestas de San Pedro, y su afición por el deporte rey también parece alejada de la tibieza.

El club local compite en Primera Autonómica y marcha en la zona privilegiada de la tabla. Pero ni siquiera los éxitos deportivos garantizan la paz social, y el entrenador, José Ramón González, Molo , acaba de dimitir argumentando injerencias del regidor en su trabajo. «No quiere un entrenador, sino un títere», proclama el estratega viveirense, quien denuncia continuas intromisiones del alcalde en sus funciones: «En los partidos y en los entrenamientos me daba indicaciones ya desde la pretemporada. Me decía que tenía que quitar de las alineaciones a determinados jugadores y poner a otros», cuenta.

Molo hizo caso omiso a las imposiciones de Issam Alnagm hasta el partido de la última jornada en el campo del Xove Lago, donde los espectadores presenciaron atónitos la obstinación del alcalde. «Fue la gota que colmó el vaso. Decidí hacer un cambio y él empezó a gritarle al jugador sustituido ordenándole que no abandonara el campo. También hizo comentarios ofensivos contra mí. En los más de treinta años que llevo en el fútbol nunca me había sentido tan avergonzado», relató el entrenador viveirense, artífice de varios ascensos a Preferente, con el Alfoz y el Iberia, y otros en categorías más modestas.

El alcalde no quiso entrar ayer en polémicas, e incluso agregó que no formaba parte de la directiva y que su relación con el equipo era la de un aficionado. Molo trató de desmontar esta afirmación asegurando que «tanto yo como los jugadores negociamos con él a principios de temporada».