El día que Aranzubia esperó durante meses. La dulce venganza por la abrupta despedida tras casi tres lustros de estancia en Lezama. Mejuto González, un talismán en Riazor, creyó ver lo que nunca existió. Un forcejeo entre Fernando Llorente y Zé Castro acabó con el delantero por los suelos y el primer gran error de la noche del colegiado asturiano. Aranzubia adivinó la intención de Iraola y desvió el lanzamiento de su ex compañero.
Sin dedicatoria
El guardameta riojano lo celebró con un gesto de rabia. ¿Dedicatoria especial? Aranzbia no dedicó ni una mala palabra al técnico que le abrió la puerta de salida o que, pocos antes, había rescatado al veterano Armando para relegarle a la suplencia. Fue el punto final a un intensa relación de amor y odio con una grada que tampoco se alteró por su marcha.
«Era un partido muy importante para nosotros, por los tres puntos y por la clasificación» que dejan al Deportyivo a las puertas de la Copa de la UEFSA, empatado con el Atlético de Madrid, que ocupa la sexta plaza.
Reconoció el guardameta deportivista que el partido era muy especial. «Ha sido un día raro -dijo Aranzubía-, porque hasta ahora nunca me había tocado celebrar los goles que le maercaban al Athletic de Bilabo», el club en el que pasó 14 años y con el que alcanzó la internacionalidad y acudió a la Eurocopa de Portugal».
Para el guardameta del Deportivo, su ex equipo puede salir de una situación actual, en puestos de descenso. «Es muy complicada, pero realmente creo que tiene potencial para no pasar apuros al final de temporada».
Le recordaron Aranzubía que el penalti que paró a su ex compañero Iraola es el primero que detiene en un partido de Liga un portero deportivista desde los tiempos de José Francisco Molina. «No tenía ni idea», dijo sorprendido.
Aranzubía, héroe del Deportivo en frente al Gran desde los once metros, volvió ayer a lucirse, pero esta vez frente a su ex equipo y compañero Andoni Iraola. El portero deportivista adivinó las intenciones de su ex comapñero y desvió el lanzamiento. «Andoni me conoce muy bien», señaló Aranzubia, «pero yo también a él».
El portero riojano, que no se refirió al gesto de celebración, afirmó que la parada había sido «una mezcla de acierto, intución y suerte».
En cuanto a su compañero Zé Castro, que celebró su primer tanto deportivista recorriéndose todo el estadio para acercarse a Arnazubía, el portero afirmó que se trataba de un gesto de ciomplicidad después de que el defensa cetral le dijera en el vestuaio que iba a marcar. «Me había dicho qye ioba a marcar y cunmplió», señaló Aranzubia.