Iván Sánchez, Dinky, pondrá mañana en juego el cinturón nacional del peso superwélter. Lo hará en San Sebastián de los Reyes, la localidad madrileña en la que nació el aspirante, Daniel Pérez. Este púgil madrileño afronta este duelo con una marca de siete victorias y solo una derrota, la sufrida en el campeonato de España wélter, competición a la que no llegó muy bien preparado, ya que tuvo que bajar demasiado para ajustarse al peso.
Por su parte, Dinky se presenta en Madrid después de haber logrado el cinturón el pasado mes de junio en Ferrol y con el premio añadido, en caso de victoria, de que antes de finalizar el año podría volver a exponer el título en Vigo.
Así, este coruñés de 32 años afronta un nuevo reto en su dilatada carrera deportiva, que compagina con su trabajo en Inditex, algo que le resulta duro, pero para lo que cuenta con apoyo. «Dos meses antes de las competiciones me dejan hacer horario solo de mañana y no tengo que cambiar turnos. Eso es un gran beneficio, porque me permite organizar un poco los entrenamientos y todo. Pero es duro trabajar y entrenarse al nivel que lo hacemos para ser profesionales del boxeo», reconoce horas antes de partir hacia Madrid, en donde peleará mañana.
Dinky no estará solo; una docena de compañeros de trabajo lo arroparán. «Pidieron unos días en la empresa para estar conmigo. Es de agradecer, porque pelear fuera siempre es difícil, así que tener apoyo puede ser importante», reflexiona.
Asegura que llega a esta cita en un gran momento de forma y sin presión alguna. «La presión debe ser para él, porque yo soy el campeón. Antes de conseguir el título sí que tenía una poca, porque eran muchos años persiguiendo un sueño... Ahora todo es ilusión», explica el púgil coruñés.
Dificultades
Dos serán las grandes dificultades que se encontrará Dinky en el cuadrilátero. Por un lado el infernal ambiente que se espera en el polideportivo de San Sebastián de los Reyes. «Suele influir en los árbitros, pero ahí depende de mí, que tengo que hacer un combate lo suficientemente inteligente y bueno para que la decisión de los árbitros no influya. Debo ser tan superior que no puedan hacer nada para arrebatarme el triunfo», asegura.
Otro factor determinante es que su contrincante es zurdo. Para eso también tiene remedio. «Me han traído a un par de chicos a A Coruña para poder entrenarme con ellos. Además, tanto Cachorro como Zapata se manejan bastante bien con la guardia cambiada, así que creo que la preparación ha sido buena. Además, al chico al que le arrebaté el título en diciembre también era zurdo. Llevo siete meses preparándome contra zurdos, así que no creo que tenga mayor problema. Voy a conservar el cinturón. Nada me lo impedirá», sentencia con entusiasmo.