A lo largo de las últimas semanas, una investigación destapó una red de amaño de partidos que afectaba a 29 de los 34 clubes de Primera y Segunda División de la próxima anfitriona del Campeonato de Europa de selecciones. El Gobierno polaco destituyó a los directivos de la federación y quiso aclarar el asunto, pero la FIFA presionó para que se restituyesen los cargos dimisionarios y ahora se ha llegado a un acuerdo para futuras elecciones.
El ex dirigente del Juventus de Turín Luciano Moggi, implicado en el escándalo de corrupción que sacudió al calcio en el año 2005, se someterá a un proceso penal derivado de los «manejos turbios, fraude deportivo y otros ilícitos» de los que fue acusado por la Fiscalía. El Juventus perdió los títulos del 2005 y 2006, y también fueron sancionados el Milan, el Lazio y la Fiorentina. Italia ha quedado para la posteridad como un claro ejemplo de fútbol trampa. Solo un año le duró el castigo a los turineses, ya que ascendieron al año siguiente de ser descendidos.
La UEFA avisó hace pocas semanas de que investigaría lo sucedido en la semifinal de la Copa de la UEFA en la que el Zenit de San Petersburgo venció al Bayern de Múnich por un contundente cuatro a cero. El Zenit ganó la última edición del torneo continental y fue acusado de compra de partidos para lograrlo.
David Davies, ex director ejecutivo de la federación inglesa de fútbol, explica en un libro que en su etapa como directivo recibió una oferta de dinero por obtener a su favor los votos necesarios para organizar el Mundial del año 2006, que después organizó Alemania.
Después de las confesiones de Robert Hoyzer, el árbitro que amañaba partidos en Alemania, se sucedieron las acusaciones en Croacia, Grecia, Serbia y Georgia. Las casas de apuestas han sido el motor.