Las olas, que marcan de manera rotunda el éxito o el fracaso de una competición de surf, se exhibieron ayer de forma generosa en el arenal de Pantín, en Ferrolterra, en donde desde el pasado martes se disputa una prueba puntuable para el campeonato del mundo de surf. La última vez que se había visto algo parecido fue en 1998, cuando los restos del huracán Danielle, procedente de la costa este de Estados Unidos, había propiciado otro Pantín Classic espectacular. La profunda borrasca al sur de Inglaterra lanzó ayer a la costa ferrolterrana olas que por momentos superaron los cuatro metros de altura.
Los surfistas no le tienen miedo a nada, se hacen a la mar sea cual sea el tamaño de las olas, aunque los organizadores, jueces y los propios deportistas se reunieron a primeras horas de la mañana de ayer para tomar la decisión de si se paralizaba la competición o se seguía adelante. Los surfistas, pese a las condiciones extremas, quisieron competir y tan solo se retrasó dos horas el comienzo de la prueba. La nota negativa en la cuarta jornada del campeonato fue la eliminación del cántabro Pablo Gutiérrez, por lo que Hodei Collazo es ya el único español que sigue adelante en esta competición.
En la zona menos batida de la playa también se dio entrada al mar a las 20 chicas que compiten en la prueba femenina del Pantín Classic. Todas ellas pasaron grandes apuros para finalizar su ronda, ya que las olas superaban en su zona los tres metros.
Las previsiones meteorológicas señalan que para hoy y mañana el tamaño de las olas podría llegar a los cinco metros, justo cuando entrarán en liza los participantes con mejor ránking, en su mayor parte norteamericanos, sudafricanos o australianos. El espectáculo para este fin de semana está garantizado ya que el temporal se alió con Pantín.