Luccin, un ídolo para De Guzmán

DEPORTES

El deportivista militaba en el filial del Olympique de Marsella, donde admiraba al pivote del Zaragoza, que entonces llevaba las riendas del equipo francés en Primera

03 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

A los 16 años e incluso con más cara de niño de la que todavía tiene hoy en día, Julian de Guzmán hizo las maletas y dejó su Toronto natal (Canadá) para enrolarse en el filial del Olympique de Marsella como promesa emergente del fútbol.

Aquel chaval que llegó a Francia en la temporada 1997-98 destacaba ya por unas condiciones físicas excepcionales, pero futbolísticamente hablando tenía mucho que pulir. Por la posición en la que jugaba, mediocentro, De Guzmán encontró en Marsella dos espejos en los que mirarse y aprender. El primero fue Claude Makelele, que tenía entonces 23 años y que solo estuvo una temporada en el Olympique, la misma en la que llegó Julian. El segundo fue Peter Luccin, con el que coincidiría un año más tarde.

«Luccin tenía 20 años y jugaba en el centro del campo del Olympique junto a Stephane Dalmat. Yo lo veía y sabía que tenía un futuro muy grande por delante. Después se fue al Celta, al Atlético de Madrid y al Zaragoza», repasa De Guzmán.

El equipo marsellés fichó a Luccin cuando Makelele se fue al Celta en la temporada 1998-99. El deportivista tenía 17 años y se fijaba a diario en Peter porque el filial y el primer equipo trabajaban en campos contiguos.

«Ya era un mediocentro muy seguro con la pelota a pesar de su juventud -añade-. Observaba siempre su manera de jugar y ahora tengo un sentimiento especial cada vez que me enfrento a él en la Liga. Me resulta muy raro porque antes me entrenaba casi a su lado».

Julian recuerda también el único día que hubo una sesión conjunta de los jugadores del A y el B y coincidió en el campo con su ídolo. «Me ejercité una vez junto a él, pero le tenía mucho respeto y en aquel entrenamiento ni siquiera tuve la oportunidad de hablarle. Para mí -prosigue el internacional canadiense- era un joven con muchas ganas, calidad con la pelota y seguridad. Es lo que trataba de aprender de él cuando lo veía jugar en el Marsella».

Pasados los años, De Guzmán volvió a coincidir con Luccin. Fue el 25 de enero del 2006 en un Atlético-Deportivo. Al acabar el partido se le acercó y le comentó su paso por el filial del Olympique.

«Luccin dijo que se acordaba de mí, pero no sé si será verdad porque ha pasado mucho tiempo. Yo me acuerdo perfectamente, incluso de que ya llevaba las trenzas en el pelo, pero seguramente él no -sonríe con complicidad-. Pero bueno, hasta cambiamos las camisetas».

Makelele se fue al Celta y el Olympique fichó a Luccin en la 98-99 para sustituirlo. Peter estuvo dos campañas en Marsella, en la 2000-01 se fue al Paris Saint-Germain, y en la 2001-02, también al Celta para cubrir la baja de Makelele, que había fichado por el Madrid.

De Guzmán, que dejó el conjunto francés el mismo año que Luccin para enrolarse en el Saarbrucken y, más tarde, en el Hannover 96 alemán, bromea con el asunto: «Si me llego a quedar en el Marsella, lo mismo aparezco también en el Celta».

Ahora se muestra «muy sorprendido» por la dura situación de su viejo ídolo en el Zaragoza, a un paso del abismo de Segunda. Esta noche intercambiarán sus papeles, y Luccin, en el banquillo, será el aprendiz de un De Guzmán maduro que lleva con acierto las riendas del Dépor por el camino hacia Europa.