Reapareció el paisano. Dijo que en vísperas de San José se habían ido a la aldea. «Marché estando muy animado porque Lotina ya había encontrado el buen camino que ahora intenta prolongar hasta más allá de los Pirineos...». Después de analizar (?) al Barcelona que vimos en Riazor y al que nuestro amigo no le concede posibilidades para esta noche, en Mánchester, pasó a hablar del Madrid y la falta de seriedad que se acusa en el fútbol español. Habla del futuro campeón de la Liga española, título que confirmará próximamente el equipo madridista, algo que no se le discute. Pero el paisano se sorprende de que en la capital de España se hubiesen adelantado con una especie de tramoya metálica con plataforma en todo lo alto, donde estaba previsto que anteanoche subiera Raúl y colocara una bufanda al cuello de la Cibeles, al tiempo que haría ondear la bandera del Real Madrid. Como es sabido, el acto no pudo celebrarse, porque el título de campeón sufre el obligado retraso por la victoria del Villarreal en Heliópolis.
Pero no termina ahí la poca vergüenza que envuelve a la «mejor Liga del Mundo». El paisano se mostró avergonzado y se hizo cruces cuando le dije que el presidente de la Federación Española de Fútbol había cedido a la pretensión formulada por el mandatario madridista, quien pidió a Ángel María Villar que la entrega del trofeo de campeón tenga lugar en el palco presidencial durante el partido que el Barcelona jugará el próximo día 7 en el Bernabéu, tres jornadas antes del final del campeonato. Que yo recuerde, ese acto no tiene antecedentes en la historia del fútbol español.