Lotina, de la mano del readaptador físico, ha introducido esta temporada ejercicios preventivos de tobillo y rodilla que han supuesto un menor índice de lesiones
19 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El Deportivo ha introducido esta temporada ejercicios específicos para prevenir lesiones, especialmente de tobillo y rodilla. Impulsados por Carlos Lalín, readaptador, y Eduardo Domínguez, preparador físico, la idea ha sido bien recibida por Miguel Ángel Lotina. «El jugador ha tomado este año conciencia de las tareas incorporadas en ejercicios individuales, por parejas o en grupo que se ejecutan en los entrenamientos con el míster y, después, en el gimnasio», explica Lalín, que asegura que «se ha reducido bastante el índice de lesiones», aunque evita cuantificarlo por ahora.
Se queda con que esta temporada «no ha habido lesiones graves en el Dépor», con una ocupación baja de la enfermería a estas alturas de la temporada. Los ejercicios específicos afectan al control del salto, el cambio de dirección, los apoyos y otros factores de riesgo.
Lotina está encantado con el trabajo y ha dado más protagonismo a Lalín. «Desde que aparece la figura del readaptador en el fútbol hay un descenso de las lesiones y además la recuperación es más segura. Lalín es un tío muy preparado, que está a la última, y tenemos suerte de contar con él», dice el técnico.
Carlos Lalín Novoa (Caracas, Venezuela, 4/8/70) ha encontrado en la readaptación física (el trabajo con jugadores que se recuperan de una lesión para su correcta reincorporación al equipo) la canalización perfecta de su formación y vivencias profesionales. Es licenciado en Educación Física, experto universitario en Actitud Física y Salud, entrenador nacional de balonmano durante 4 años en el OAR Coruña, entrenador superior de natación y jugador del Balonmano Lalín de División de Honor durante 10 temporadas durante las que sufrió 4 intervenciones de rodilla.
«El Deportivo fue pionero en el fútbol español al incorporar en el año 1999 la figura del readaptador -explica Lalín-. Después se sumaron Barça, Real Madrid, Valladolid, Getafe, Osasuna, Atlético... Es un profesional que armoniza su trabajo con el de médicos y terapeutas, primeros responsables en la atención al jugador lesionado».
Juan Carlos Valerón, con el que Lalín ha compartido más de 1.300 sesiones de trabajo desde su llegada al club, explica la labor del readaptador: «Hace que los profesionales lleguemos lo mejor posible a la competición». Pero hay más. Por ejemplo, una tarea preventiva que implica un control individualizado de cada futbolista para evitar recaídas.
Erradicadas las pubalgias
Aparte de eso, el readaptador acorta los tiempos de recuperación, lo que supone rentabilidad económica para el club si se tiene en cuenta lo que cuesta cada día de baja de un futbolista.
Los datos desde la aparición de esta figura en el Deportivo son elocuentes. «La pubalgia es una patología acentuada en el fútbol. Lo era -matiza Carlos-, porque desde que empezamos a intervenir hemos conseguido casi erradicarla, y ya el primer año la redujimos un 60%».
Otro ejemplo de eficacia, las lesiones de cruzado anterior. «Hemos tenido las del Flaco y Bodipo -admite-, pero somos uno de los equipos que menos las ha sufrido». Tal vez por eso no hay deportivista que no glose las excelencias del readaptador. «Es de los mejores profesionales que he visto, consigue que no recaigas con facilidad», sostiene Filipe Luis.
Más datos sobre la labor preventiva. Valerón llegó al Deportivo en el año 2000 y enseguida se decidió empezar con él un trabajo específico de estabilidad de pelvis y reforzamiento muscular y propioceptivo para reducir riesgos. «Estuvo cuatro años y medio sin lesionarse, y eso que jugó un Mundial, una Eurocopa y muchos partidos con el Deportivo», valora el readaptador. Hoy, después de su problema de rodilla, «Valerón hace un trabajo preventivo una o dos veces por semana que deberá mantener seguramente hasta que se retire», agrega.
Otro caso de un recién llegado: Wilhelmsson. «Se trabaja con él a diario porque viene de fuera, ha jugado poco y participa mucho del juego. Hay que atenderlo», sostiene Lalín.