El recorrido de Augusta exige el dominio de todos los recursos del golf desde el primer día. No es un campo fácil para un debutante. Allí se plantó en 1999 un imberbe Trevor Immelman, todavía amateur a sus 28 años, invitado como último ganador del campeonato de links públicos de Estados Unidos. Entonces firmó el par del campo en su primera vuelta. Allí también terminó quinto hace tres temporadas. Y allí presentó ayer su candidatura al Masters, con su segunda tarjeta de 68 golpes para terminar con 136 (-8) después de un birdie en el último hoyo. Al cierre de esta edición, el favorito de siempre, Tiger Woods, volvía a marchar al par a mitad de su segundo recorrido.
En la casa de los Immelman en Ciudad del Cabo era raro el día que no se hablaba de golf. El cabeza de familia, Johan, es el comisionado del Sunshine Tour -el circuito profesional sudafricano-. Trevor empezó a jugar con SOLO cinco años, con su hermano Mark como entrenador. Su gran inicio le sitúa ahora ante el mayor reto de una carrera que incluye el título de la Copa del Mundo del 2003 junto a Rory Sabbatini. Número 29 del ránking, solo ganó un título de la PGA, el Western Open del 2006.
Además de Immelman, que solo falló tres calles hasta el momento, animó la jornada de ayer la hace años bautizada como generación game boy . Brilló aquel grupo de jóvenes talentos que irrumpieron hace unos años y que ahora tienen la madurez necesaria para disputar un grande. Quizá sea este el año de Justin Rose, que había arrancado el jueves como líder por tercera vez en Augusta. Hace cuatro años mandó durante dos días y el año pasado no supo dar continuidad a su primera ronda de 69 golpes y acabó quinto, a tres golpes del ganador, Zach Johnson. «He aprendido que no se puede cantar victoria demasiado temprano», indicó el golfista inglés, de 27 años y último ganador de la orden de mérito europea.
También repetían anoche en los primeros puestos los ingleses Lee Westwood (-2), Paul Casey (-4), Ian Pouter (-5 camino del 18)... La ausencia sonada en cabeza entre los jóvenes europeos de la última generación la protagonizó Sergio García.
Mickelson, Goosen y Woods
Al mismo tiempo, muchos jugadores que ya saben lo que es ganar un grande tomaron posiciones. Ya están en la pelea los de siempre: Phil Mickelson (-5), Retief Goosen (-2), Mike Weir (-1)... Aunque la mejor tarjeta del torneo la entregó ayer Steve Flesch, con 67 golpes para situarse a uno de Immelman. Woods empezó la jornada con un birdie , y daba la sensación que ya empezaba uno de sus típicos viernes llegando desde atrás. Pero luego encadenó aciertos y errores.
La de ayer también fue la jornada del desplome de su amigo y ex ganador del Masters Mark O'Meara, que sorprendió totalizaba anoche +5 a falta de su último hoyo.