Un gran gol de Agüero eliminó a un Valladolid que reclamó un penalti en los instantes finales

Nacho Bolívar

DEPORTES

Gracias a otro soberbio gol de Agüero y envuelto en polémica, ya que Iturralde dejó sin sanción un agarrón de Pablo a Joseba Llorente en el área pequeña que pudo cambiar la eliminatoria en el instante final, el Atlético se deshizo de un notable Valladolid y alcanzó los cuartos de final de la Copa del Rey. Aunque el 0-0 de la ida invita casi siempre al fútbol especulativo, a no asumir riesgos hasta que alguna acción aislada desate el partido, pucelanos y madrileños salieron dispuestos a jugarse un cara o cruz, un atractivo ida y vuelta. Y con semejante planteamiento suele pasar el que tiene más pegada y experiencia. Mendilibar y Aguirre apostaron por las rotaciones, aunque el mexicano mantuvo a su columna vertebral. Apostó por seis suplentes, entre ellos el reaparecido Motta, pero entendió que Pablo, Raúl García y los arietes Forlán y Agüero son imprescindibles. Una internada del argentino puso en ventaja al Atlético, que decidió irse atrás y pudo pagarlo carísimo. Empató Joseba Llorente con más de veinte minutos por delante y, como Forlán definió mal tres contragolpes, el Valladolid se dejó el alma y Javier Aguirre sentó al Kun, hubo incertidumbre hasta el final. Y si Iturralde indica ese penalti final, la suerte quizá hubiera cambiado.