Ibagaza y las paradas de Moyá fulminan al Real Madrid

D. Roldán

DEPORTES

El Madrid probó su misma medicina. Tuvo infinidad de oportunidades, pero Moyà, el portero del Mallorca, desbarató todas. Y en la única ocasión clara de gol, Ibagaza se sacó una vaselina maravillosa para superar a Dudek, ganar el partido y eliminar al Real Madrid de la Copa del Rey. Por segundo año consecutivo, el club blanco cae en los octavos de final. No obstante, fue un buen partido del Madrid. El balón viajaba de izquierda a derecha con criterio y rapidez, algo que el Bernabéu no veía desde hace tiempo. Los blancos se vieron beneficiados por un equipo demasiado conformista que jugaba con la ventaja del resultado de ida. Además, el cambio de sistema favorecía a todos los jugadores. A los centrocampistas, porque el rubio canterano era el mariscal en el juego del equipo. Por Guti pasaban todos los balones, liberado de cualquier responsabilidad defensiva; Gago se ocupaba de eso y mucho más. Por fin, el argentino combinó calidad y raza para lograr el aplauso del respetable. Drenthe también se ganó el beneplácito del público. El holandés se reivindicó por las dos bandas, con muchas gambetas y centros precisos para los delanteros. Pero estos no tenían el día. Saviola fue el colmo de la frustración. Tuvo cuatro oportunidades claras de gol en ese comienzo arrollador que Moyà desbarató una y otra vez. El portero balear estuvo fantástico durante el encuentro. Higuaín se unió al club de su compatriota.Tampoco supo definir tres ocasiones claras que sus compañeros fabricaban. Manzano buscó soluciones en el banquillo. Necesitaba parar las oleadas madridistas y buscó en Ibagaza el remedio. El Caño logró ofuscar al contrario. El Mallorca amenazó por primera vez la portería de Dudek. Schuster, al igual que Manzano, buscó en los titulares del banquillo la solución: Van Nistelrooy, Sneijder y Robinho. Pero no sirvió de nada. Jonás botó rápido una falta a Ibagaza. El balón supera a Cannavaro, que dejó solo al argentino. Fue su único error del Madrid, que lo pagó con la eliminación