Comenzó el baile del mercado de invierno. Una vez más, Lendoiro escenificó una reunión con su entrenador como si fuera de un encuentro entre jefes de Estado. Se trataba de hablar de fichajes y en lugar de hacerlo a una hora cristiana y en un despacho, o en su caso en el restaurante del club, se hizo de madrugada y en un local ajeno a la entidad. ¿Cuánto dinero del Deportivo gasta Lendoiro en comidas que no se celebran en el local blanquiazul?

Y tras la cena, comienza la búsqueda de fichajes. Un proceso peligroso que, con independencia de su necesidad, hay que hacer con tacto para no desestabilizar a la plantilla. Ojalá que vengan un par de jugadores que ayuden a Lotina a sacar del pozo la maltrecha nave blanquiazul. Pero que nadie olvide que será una tirita en medio de una gran herida. El problema en el que Lendoiro ha sumido el Deportivo no se arregla con un par de refuerzos.