La estrella de Shaquille O'Neal se extingue. El jugador de baloncesto más dominante de la última década cede ante el inexorable paso del tiempo y de su atormentado físico. Las lesiones y la edad (cumplirá 36 años el próximo mes de marzo) han dejado tocado un gigantesco corpachón de 215 centímetros que sostiene un peso de casi 150 kilos.
Shaquille O'Neal tiene cuatro anillos de la NBA, el último hace solo un par de años con su actual equipo (Miami Heat) y otros tres con los Lakers de Los Ángeles, pero en la actual temporada, los Heat acumulan el peor balance de la Conferencia Este (dos triunfos y ocho derrotas) y las estadísticas de Shaq son las más discretas desde que debutó en la NBA, en el año 1992.
Su producción ya comenzó a descender en su última campaña en los Lakers (2003-04), de forma inversamente proporcional al mayor protagonismo de su íntimo enemigo Kobe Bryant, pero nada comparable a los 15 puntos de promedio de la actual y poco más de 6 rebotes. Hasta el año pasado, en el que las lesiones solo le permitieron saltar a la cancha en 40 ocasiones siempre había estado por encima de los 20 puntos (25 en Orlando y en Los Ángeles) y en raras ocasiones bajaba de los 10 rebotes.
Contrato hasta el 2010
«Ya no es el Superman de la NBA. La gasolina que le queda no la podrá usar para hacer las mismas cosas de hace dos o tres años», señalaba hace unos días el diario de Miami El Nuevo Herald . «Su intensidad y concentración no pueden ser las de antaño», argumenta Sports Illustrated , que resalta los 60 millones de dólares (algo más de 40 millones de euros) en total que debe recibir O'Neal hasta el final de su contrato (en la temporada 2009-10).
La escuadra de Miami exhibe la efectividad más baja en tiros de campo de la NBA (38%), aspecto agravado por la falta de conexión entre el base Jason Williams y ONeal, además del bajo aporte de los suplentes. «Él es dominante cuando desea serlo, pero ya sólo lo puede lograr a ratos», indica Sport Illustrated. Los Heat han pagado la ausencia de Dwyane Wade en los primeros siete partidos de la Liga, algo que no hubiera sucedido con un O'Neal en pleno apogeo. Consciente de su importancia, incluso en pleno declive, su técnico, Pat Riley, que recientemente criticó con dureza a sus hombres («si me visto de corto podría hacer algo más que algunos de mis jugadores»), sí ha defendido a O'Neal. «Es un jugador que ha tenido una carrera increíble, pero todos lo critican en vez de valorar lo que ha hecho», afirmó Riley aferrándose a O'Neal como a la única tabla de salvación de unos discretos Miami Heat.
Pese a las esperanzas de Riley, El Nuevo Herald ya se ha apresurado a dar una opinión que suena a epitafio: «Nadie le puede ganar la batalla al tiempo y la edad nunca ha perdonado ni a los más grandes atletas de la historia». Pero a Shaq todavía le queda un enorme palmarés y un orgullo ilimitado.