«Soy muy optimista, Javi Gómez Noya aún no tocó techo»

DEPORTES

Dice que el triatleta ferrolano intentará rebajar en 15 o 30 segundos los 10.000 metros y progresará en el sector de bicicleta

16 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

José Ángel Rioseco acaba de cerrar una temporada espectacular como responsable de los entrenamientos de Javier Gómez Noya: medalla de oro en el Europeo, plata en el Campeonato del Mundo y ahora ya bicampeón de la Copa del Mundo. A pesar de tnodos los éxitos, la cercanía del año olímpico, con Pekín como gran objetivo, le pide un esfuerzo extra; de ahí que desde febrero, vivirá en Pontevedra para volcarse todavía más en los entrenamientos del triatleta ferrolano. Porque, aunque el listón está alto, espera elevarlo todavía más. «Esta fue la mejor tiemporada, porque Javi siguió creciendo y ofreció un nivel muy alto, tanto en los entrenamientos como en la competición».

-¿Javier Gómez Noya ve cerca su techo?

-Soy muy optimista. Javi Gómez Noya aún no tocó techo. Va a seguir progresando. En ciclismo, seguro; pero también queremos rebajar en 15 o 30 segundos el último diez mil a pie. Esa mejoría sería definitiva. Sus quince podios seguidos son algo casi irrepetible, sin que ningún factor -lesiones, enfermedades, caídas- le haya impedido acabar entre los mejores.

-No va a ser una tarea nada fácil el rebajar 30 segundos en el último 10.000.

-Sobre la distancia exacta, en el Campeonato del Mundo de Hamburgo empleó 29.42. Podemos rebajar quince o treinta segundos. No es fácil. Ni se podrá hacer en según qué circuitos. Porque cada carrera es un mundo. No podemos tomar como referencia trazados como el de Pekín, con rampas de 300 metros al 7 por ciento. Eso condiciona mucho.

-En la prueba de China quería comprobar como la humedad y el calor afectaban al rendimiento de Javier, de cara a los Juegos Olímpicos. ¿Qué apreciaron?

-Llegó en un buen estado de forma, pero la prueba se celebró en septiembre, y los Juegos serán en agosto, con un tiempo más extremo. Antes de la prueba de Pekín necesitará un período de adaptación en China. En cuanto al circuito, el sector de ciclismo es muy duro. También es exigente, con rampas, la parte de carrera pedestre, que es plana en la mayoría de pruebas. En el acceso a la presa [de la reserva acuífera de Ming] hay una subida de 300 metros. Lo más importante es que hay bastantes cosas entrenables. Uno se puede preparar para esas rampas en los meses previos a la competición.

-¿Qué más aprendieron?

-Una nube de polución impide ver el sol. Un triatleta entrenaba allí con mascarilla. Así que, de cara a los Juegos iremos unas semanas antes a Ishigaki, una isla con condiciones meteorológicas similares, pero donde se puede entrenar mejor.

-¿Temen que cuando se baje del podio se haga un drama?

-Javi da una sensación de seguridad máxima. Cuando pare será algo normal. La opinión pública no puede pensar que ese día esté ya mal. Además, el triatlón a nivel mundial creció mucho en los últimos años, y cada vez será más difícil lograr 15 podios seguidos.

-En febrero se volcará en los entrenamientos desde Pontevedra.

-Me genera una sensación extraña, porque llevo entrenando y compitiendo en natación de septiembre a julio toda mi vida. Desde el 1 de febrero me dedicaré en exclusiva a Javier. Me hace ilusión que mi club, el Natación Ferrol, esté arriba a final de año. Después ayudaremos a Javi estando más cerca en la parte más sofisticada. Se merece la mejor asistencia posible. El 1 de octubre regresaré al club.

-¿Cómo podrá dedicarse a Gómez Noya?

-Gracias a mi club, que valora mi situación y la de Javi, al que vio crecer. Y gracias a los nadadores, que estarán con Jorge Jiménez durante ese tiempo. Todo irá bien. La federación española también contribuye a que me dedique a Javi en exclusiva.