Como en el tenis, Víctor Fernández salvó su primera pelota de partido, la que estuvo a punto de acabar con su segunda aventura en el Zaragoza. La goleada al Villarreal puede suturar las cicatrices de un vestuario que se pasó toda la semana a navajazo limpio. Desde la derrota por 4-0 en el Calderón hasta ayer el equipo aragonés sufrió una crisis interna de considerables dimensiones. Antes del saco de goles en Madrid hubo una pelea entre dos de las figuras del vestuario, Aimar y D'Alessandro, y a la lamentable imagen de Madrid le siguieron declaraciones incendiarias y hasta una discusión entre el técnico y el propio D'Alessandro. Así, el partido contra el Villarreal se presentó con la atención en casi todo menos en el fútbol.
D'Alessandro, que jugó los últimos minutos contra el Villarreal, discutió con Aimar por un lance del partidillo. Fueron compañeros en el River Plate, pero alguna de las frases que brotaron en la discusión dejaron ver problemas más graves que un simple calentón. «¿Pero quién pensás que sos vos?», le espetó aquél al ex valencianista, para muchos el protegido de Fernández. Con las expectativas mucho más altas que los resultados logrados, el entrenador no ha acabado de encontrar su modelo de once. Por la alineación rotaron muchos jugadores, pero siempre con Aimar como referente.
Nada más terminar el partido contra el Atlético, Juanfran cargó contra el técnico, que lo rescató del fútbol turco después de coincidir en el Celta. «Vamos sin rumbo y sin saber a qué jugamos» y «no se puede jugar unos partidos de una forma y luego otros, de otra» fueron las frases que acabaron con el futbolista apartado del equipo, pero que iniciaron un incendio reavivado de manera brutal dos días después.
Víctor Fernández expulsó del entrenamiento a D'Alessandro al insinuar que Aimar gozaba de trato de favor, pues no participaba en el partidillo. La discusión entre técnico y jugador a la vista de todos concluyó con D'Alessandro en la ducha y la imagen del entrenador maño muy tocada de cara a una afición que ya había empezado a discutir sus planteamientos. «¡Yo qué sé!», contestó cuando se le preguntó por la reacción del público que esperaba tras la polémica. Ayer, feliz, afirmó: «Hemos mostrado dolor y orgullo por lo ocurrido». Ahora queda recuperar la normalidad.