El técnico del conjunto vigués sitúa en el trabajo y en la exigencia el secreto para el ascenso. Considera que tiene una plantilla idónea con juventud y experiencia
16 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Juan Ramón López Caro (Lebrija, Sevilla, 1963) llega al Celta enarbolando la bandera del compromiso. El técnico celeste ha dejado claro que su exigencia será máxima y que por ahí pasa gran parte del ascenso. El andaluz no puede garantizar el cambio de categoría, pero ve mimbres y actitud para poder conseguirlo.
-¿Cuál es su primer diagnóstico sobre el Celta?
-Yo creo que es precipitado porque todavía llevo poco tiempo, pero el comportamiento y la implicación de los futbolistas está siendo altamente positivos. Todos se han adaptado muy bien a mi filosofía.
-¿Se ha encontrado un equipo lo suficientemente trabajado para ahora poder darle su perfil?
-Yo respeto el trabajo de todos pero sólo opino del presente. A partir de ahora hay otras circunstancias y vamos intentar hacerlo lo mejor posible para poner el club a la altura de las circunstancias. El ascenso no es fácil sino difícil, pero lo haremos fácil si todo el mundo nos implicamos y nos comprometemos. Esperemos reforzar notablemente el rendimiento.
-Tiene una de las plantillas más jóvenes de la categoría, ¿ayuda o perjudica?
-Tenemos una mezcla buena. De juventud con gente con ilusión y con hambre, pero también contamos con jugadores contrastados que han realizado su carrera en otra categoría superior y que han demostrado un gran rendimiento. Esta mezcla nos debe dar un alto nivel.
-¿Ve a los 25 jugadores comprometidos?
-En el tiempo que llevo sí, y será difícil para el jugador soportarme si no tiene compromiso.
-¿Cómo es el López Caro que se enfada cuando no ve compromiso, aparta a esa persona del equipo?
-Una persona debe tener diálogo y no tengo duda de que hay que utilizar la racionalidad para que se den cuenta de que hay que aprovechar el buen comportamiento. Yo no amenazo, no cojo una pistola, no lo aparto.
-Estamos en un año en donde el club y los jugadores se juegan mucho. ¿Personalmente se juego mucho usted?
-Yo creo que más que el club y más que los jugadores. Yo creo que el listón en el aspecto humano está en lo material pero yo tengo el listón personal, que es no defraudar a la gente que ha confiado en mí. No sé si vamos a conseguir el ascenso, pero me gustaría cuando me vaya de Vigo que la gente que ha confiado en mí se haya visto recompensada.
-Usted ha conseguido entrenar al Real Madrid, el culmen para muchos entrenadores, ¿cómo se readapta ahora para entrenar a un equipo como el Celta?
-Yo considero que la vida es un reto. Comencé con gran ilusión en benjamines y mi ilusión era llegar a la élite. Ahora mismo no niego que me gustaría volver a un grande. Trabajaré día a día y estoy seguro de que si las cosas salen como yo quiero lo conseguiré, pero ahora mismo mi ilusión no se ha modificado en nada de cuando llegué al primer equipo. Estoy tan ilusionado como entonces. De hecho, cuando me hice cargo del primer equipo del Madrid no estaba más ilusionado que cuando cogí al filial. Yo veo mi profesión como una carrera de fondo.
-Atrévase con un perfil de López Caro.
-Me considero una persona muy normalita, un entrenador que vive su profesión con la máxima ilusión, con cariño y con ambición. He tenido que luchar desde abajo.
-Se define también como una persona humilde.
-Las personas normales luchamos por intentar conseguir la humildad. Vivimos siempre con parte del demonio dentro. Yo lucho por ser humilde.