La presencia de Grecia en la lucha por las medallas hace justicia con el potencial que se le presuponía. Una vez más, ha ido de menos a más, y llega después de tres victorias consecutivas. Seguramente, Yannakis no lo hace de manera premeditada, pero la trayectoria de su equipo tras la apabullante derrota ante España en la segunda fase, refleja a una Grecia que ha mejorado su anotación (más de 80 puntos frente a Croacia y Portugal), y que mantiene su solidez defensiva.
Refuerzo anímico
Tenemos que mencionar también, el refuerzo anímico que supone para Grecia la posibilidad de alcanzar el podio después de un campeonato gris. También en la batalla psicológica los griegos pasarán la pelota de los nervios al tejado español. Los últimos enfrentamientos entre ambos, con amplias victorias de España, serán manejados por sus entrenadores de diferente manera. Pepu trabajará la autoconfianza: creer en si misma y ser fiel a su estilo. Yannakis tratará de desdramatizar los resultados previos para elevar la autoestima de sus jugadores, destacando sus virtudes como equipo que son muchas.
El manejo del ritmo
España planteará de nuevo un partido de mucho ritmo, apoyándose en la profundidad de banquillo, para obligar a que Grecia responda también con sus rotaciones. Y ahí, España es superior, en los recambios interiores y en el tres. Los helenos siempre han sufrido ante la estatura de Marc Gasol, y la fortaleza reboteadora de Reyes, debiendo incluir también a Mumbrú como recambio de Jiménez en el puesto de alero alto. España se apoya en su rebote defensivo para potenciar su juego de contraataque, ante un equipo que al que no le gusta correr. En cambio, Grecia crece tácticamente por delante de España cuando los relevos afectan al base y al escolta (Papaloukas y Spanoulis), que podrían mejorar las prestaciones de los recambios españoles. Con un matiz, ya que ahora Navarro tiene un rol de suplente que podría ser de gran utilidad para no perder potencial anotador.
Defensas alternativas
Los dribladotes griegos no parecen encontrar dificultades para superar la presión defensiva que España realiza a todo campo, sin embargo en los planteamientos tácticos de media pista sí las han tenido. Las defensas alternativas de Pepu contienen perfectamente las situaciones de uno contra uno exterior sobre las que Grecia construye su ofensiva; pocas veces un tirador griego encuentra una posición de lanzamiento cómoda. Quizá hoy el equipo heleno busque más opciones interiores, a partir de Papadopoulos, para amenazar la posición defensiva de Pau Gasol e intentar que existan ayudas interiores que desahoguen su juego exterior.
Control del rebote
Si el rebote favorece a España, nuestra selección marcará el ritmo del partido, pero si Grecia mejorase sus porcentajes, a España le costaría más correr y se enfrentaría posiblemente a un partido con ritmo griego. Grecia tiene habilidad para jugar con un ritmo lento, con pocas pérdidas de balón. En un final abierto, su experiencia competitiva les hace ganar enteros para lograr el pase a la final.