a coruña | Riazor comenzó al ralentí. Contagiado por su público, el equipo se tomó con calma la primera cita en casa. Guardado y poco más. Pero el estreno del Teresa Herrera dio para hacerse una idea de los primeros trazos de Lotina en este Dépor. El partido resultó aburrido para el espectador, flojo y falto de ritmo. Correcto en el aspecto táctico. Sin alardes. La zaga, firme. El mediocampo, tímido. Las bandas, ausentes. La punta de ataque, a la espera.
El Atalanta fue un rival pasivo que facilitó el trabajo defensivo. El peso de la destrucción recaía en los mediocentros. De Guzmán sigue siendo el pulmón del equipo, ahora ayudado por el mexicano. Los que siguen, son algunos matices que definen el encuentro de ayer:
Desajustes
En las jugadas a balón parado, la defensa sufrió alguna descoordinación. De la misma manera, las bandas y los delanteros tampoco se compenetraron demasiado entre sí. Se echaron en falta desdoblamientos y apoyos.
Movimiento de balón
Cierto es que el equipo de Miguel Ángel Lotina recurrió menos al patadón que el de Joaquín Caparrós. Pero en la noche de ayer las transiciones defensa-ataque eran demasiado lentas, demasiado horizontales. Faltaba profundidad y agilidad en los movimientos del balón, para que llegase en condiciones a los delanteros.
Ocasiones sin gol
Tardaron en llegar, y después se desaprovecharon. Casi nada ha cambiado en ese sentido en el equipo. Al principio, sólo se generaban disparos desde larga distancia o jugadas de estrategia. Después, falta de acierto.
Las bandas
Manuel Pablo se afianza en la izquierda, aunque le falta desdoblar y llegar a la línea de fondo. Antonio Barragán fue el lateral derecho. Con Lafita lesionado, Cristian fue el interior diestro. La segunda parte fue para Pablo Álvarez. En ocasiones, Riki cayó a la izquierda y Andrés Guardado actuó como mediapunta.
La zaga y los mediocentros
Coloccini y Lopo son los cimientos de este equipo. Por delante, Sergio debería llevar la manija libremente, gracias al esfuerzo que realiza De Guzmán.
Tenía que ser
El gol, por supuesto, llegó de un centro por la banda de Guardado, tras una apertura de Sergio. El pase al área fue bueno, pero el balón comenzó a tontear con los defensas hasta que Carrozzieri lo metió en su propia portería. El rival, romo, logró el tanto del empate de la única manera posible en el escenario de ayer: mediante la estrategia.