Los monólogos de David Vidal

Xosé R. Castro

DEPORTES

El entrenador de Portosín vuelve a Galicia con el Elche manteniendo todas sus señas de identidad. Sus frases geniales y su filosofía balompédica continúan inalterables

30 jul 2007 . Actualizado a las 03:07 h.

PONTEAREAS | Por David Vidal no pasan los años. Al menos los futbolísticos. Asegura que lleva desde los 17 viviendo del fútbol. Tiene ahora 56, y sobre el césped mantiene el mismo vigor que le hizo famoso en el balompié español. Puede comprobarse estos días en Mondariz y en el campo de A Lomba del Cultural de Areas, en donde su Elche desarrolla la concentración de pretemporada. Allí estuvo con el Compostela, y como buen gallego en la diáspora, hace patria regresando con los levantinos.

La verborrea de David Vidal rompe moldes. Sale a una decena de filípicas por entrenamiento y todas ellas destilan gracia, pero también materia gris para el mundo del fútbol.

El sábado apareció en la sesión vespertina con dos folios que recogían todos los conceptos del juego del Elche para la próxima temporada. Fue la puesta de largo para un vendaval. En su charla a pie de campo habló de todo. De la defensa, de la ocupación racional del terreno de juego, de la calidad y de la técnica. En medio de su disertación hizo un alto: «Pueden ustedes preguntar y a veces debatir. Yo soy directo, eso sí, con respeto y educación», avisó a los jugadores bajo un silencio sepulcral.

Porque si algo quiso dejar claro David Vidal es que no tendrá favoritos en el equipo ilicitano: «Conmigo siempre juegan los mejores y me sobran energías para enfrentarme a los veteranos». Aunque tampoco tienen motivos los jóvenes del filial para sentirse tranquilos: «El año pasado se salvaron en la última jornada en una castaña de partido. De 32 jugadores están dos aquí, por algo será. Porque no hay enchufados».

Con el balón rodando nadie se salva. Ni el preparador físico que viene a ser su hijo. A David Vidal júnior se le fue la mano en la sesión y el entrenador cortó por lo sano: «¿Qué quedan más de diez minutos?, a quitar esa parafernalia», le indicó a los utilleros en referencia a los conos. Tampoco ellos se libraron: «A ver si andamos más rápidos retirándolo todo».

El resto fue para los jugadores en una sesión de acento táctico pero con situaciones reales. La peor parte se la llevó José Vega, que desde la posición de interior izquierdo erró dos veces la asistencia. Como consecuencia, 20 abdominales sobre el campo y un aviso: «Está usted en la órbita de nuestro equipo de Tercera División». Más tarde le tocó el turno a los porteros. Si en la charla táctica les reclamó que metieran el balón en el vértice del área del cuadro rival, a uno de ellos se le ocurrió sacar el esférico jugando desde el suelo. «Déjese de sacar así, cojones, eso ya no existe en el fútbol». Antes, ya le había recomendado contundencia, «porque ahora se quita con tanta chulería que un día le pegas una hostia y te partes la pierna. El portero es el que inicia el juego».

Vidal sigue viviendo tanto su profesión que hasta la toma con los tocados. «¡Ha visto!, tiene que trabajar más, espabile», le recomendó a un jugador que tuvo que abandonar la sesión tras sufrir un pequeño pinchazo. Antes ya había avisado a un delantero por una caída: «Usted siga el juego. Hay que aguantar las tarascadas».

Tampoco el teórico equipo suplente se fue de rositas. Le recordó que «ustedes están para colaborar», aunque al final le echó un capote: «El equipo titular también parecía el suplente, así somos todos iguales, por eso pido humildad».

Fue el preámbulo del final del entrenamiento, que no de su espectáculo. David Vidal continuó con sus indicaciones en pleno estiramiento con los jugadores yaciendo en la hierba. Todos los minutos le son pocos para su monólogo balompédico.